La veteranía y la inexperiencia se enfrentan encarnadas en los candidatos a la Vicepresidencia

  • Dick Cheney será sucedido por Joe Biden o Sarah Palin al frente de un cargo con cada vez mayor peso en la política estadounidense

El papel de vicepresidente de Estados Unidos ha adquirido una inusitada relevancia en estas elecciones, debido a la inexperiencia de uno de los candidatos a la Casa Blanca y a la edad del otro. Este mismo factor se repite entre los dos candidatos a la vicepresidencia, enfrentándose por un lado la veteranía del demócrata Joe Biden y por otro la falta de experiencia en política de la republicana Sarah Palin.

El cargo de vicepresidente de Estados Unidos ha ido aumentando en importancia con el tiempo a medida que las funciones del presidente también se incrementaban. De hecho, la imagen pública de los vicepresidentes ha ido destacando cada vez más en los últimos años y muchos de los elegidos se atreven después a presentar su propia candidatura a la Casa Blanca. El caso más reciente es el de Al Gore, vicepresidente con Bill Clinton.

Los últimos en ocupar el puesto, el mismo Gore y el republicano Dick Cheney con George W. Bush, ostentaron poderes antes desconocidos para los vicepresidentes, lo que previsiblemente ocurrirá en este nuevo mandato que comienza el próximo mes de enero. Según publicó el diario 'The Economist' a principios de la Administración Bush, el cargo de vicepresidente se está acercando hacia el de primer ministro, en alusión a sistemas políticos como el francés.

Esta evolución dentro de la Casa Blanca ha conllevado una mayor exposición pública de los candidatos a vicepresidentes y de los después elegidos, por lo que la opinión pública es cada vez más crítica con los que podrían ser futuros presidentes del país.

Pero en realidad, en las 11 convocatorias electorales entre 1960 y 2000, sólo dos vicepresidentes se convirtieron en jefes del Estado por muerte o dimisión del mandatario: fueron los casos de Lyndon Johnsonen 1964 por el fallecimiento de John F. Kennedy y Gerald Ford por la renuncia de Richard Nixon en 1976 tras el escándalo del Watergate.

En los comicios de 2008 se enfrentan Joe Biden, senador veterano y experimentado, sobre todo en temas de política exterior, y la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, una política recién llegada al escenario nacional que lejos de ayudar a la candidatura republicana ha supuesto casi un lastre.

Joe Biden

A muchos sorprendió que Barack Obama nombrara a Joe Biden como su compañero de fórmula de cara a las elecciones de mañana. Es bien sabido que todavía sonaba muy fuerte el nombre de Hillary Clinton después de que ésta cayera derrotada en las primarias del Partido Demócrata, pero el senador por Illinois se decantó por el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Biden, quien se presentó también a las primarias, de las que se retiró tras sus pobres resultados en los 'caucus' de Iowa --que precisamente ganó Obama--, representa la línea más conservadora del Partido Demócrata, un sector que Obama todavía tenía que ganarse cuando fue elegido oficialmente candidato.

En los sondeos, que le enfrentan a la candidata republicana, Biden ha obtenido siempre la ventaja excepto a finales de agosto, cuando la postulación de Palin resultó, si cabe, tan o más novedosa que la suya, lo que, al menos por unos días relegó a la candidatura demócrata al completo a un segundo plano.

Sin embargo, y aunque mantuvo en el pasado algunas discrepancias con Obama --como la guerra de Iraq, por la que votó a favor en el Congreso--, la mayoría de los estadounidenses han valorado muy positivamente en los dos últimos meses de campaña la experiencia de Biden, sobre todo en lo que respecta a sus conocimientos sobre las relaciones internacionales.

Esta experiencia, traducida en su carrera de más de 30 años como senador por Delaware, unido a sus orígenes de clase modesta y a su vida personal --su mujer y su hija fallecieron en accidente de tráfico en 1972--, le han hecho ganarse las simpatías de los electores, aunque su carácter en ocasiones pretencioso le han acarreado también algunas críticas.

En cualquier caso, la opción de Biden fue considerada por muchos como un retroceso en el mensaje de cambio lanzado por Obama durante las primarias, pero es cierto que la figura del senador por Delaware ha hecho que la candidatura demócrata se gane a las bases más conservadoras del partido y a gran parte de la clase media y media-alta que tenían más confianza en Clinton.

Sarah Palin

Lejos del perfil de Biden se encuentra la candidata republicana elegida por John McCain para acompañarle en la carrera por la Presidencia. Sarah Palin no estaba en las encuestas, aunque sí se había barajado la opción de que el 'número dos' del senador fuera una mujer, la segunda en la historia en aspirar a la Vicepresidencia después de la demócrataGeraldine Ferraro en 1984.

Alcaldesa de la localidad de Wasilla, en Alaska, entre 1996 y 2002, y gobernadora de este estado desde 2006 con gran popularidad, Palin dio un impulso muy importante a la campaña de McCain cuando fue elegida; sin embargo, las buenas noticias duraron muy poco tiempo, ya que en pocas semanas se pusieron de manifiesto sus carencias para el puesto. Concretamente, los estadounidenses desconfían por su falta de experiencia y su desconocimiento de la política exterior.

Los ocho años de Dick Cheney, un político experimentado con amplios conocimientos de las relaciones internacionales, como vicepresidente han puesto el listón muy alto para su sucesor. Pero Palin parece no estar cumpliendo con las expectativas, aunque bien es cierto que en las últimas semanas eran tan bajas que sólo el hecho de que la gobernadora no cometiera errores garrafales en sus mítines y en el debate con Biden no le han restado tantos puntos de popularidad como en principio habían augurado los analistas.

A sus 44 años, Palin es madre de cinco hijos --el último, que nació el pasado abril, tiene síndrome de Down-- es una firme opositora al aborto y al matrimonio homosexual. También es miembro destacado de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y apoyó la invasión a Iraq, tras lo cual afirmó que Estados Unidos estaba enviando soldados a una misión de Dios, idea que ha sido desde entonces recogida en diversos análisis sobre política y religión.

En los últimos dos meses, la figura de Palin ha sido reconocida por algunos republicanos como un "lastre" para la campaña de McCain. Muchas han sido las parodias que se han hecho sobre ella en radio y televisión, donde cómicos estadounidenses como Tina Fey se han reído de su falta de experiencia, que quedó en evidencia por primera vez en la reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado septiembre, donde el equipo de campaña de McCain le concertó entrevistas con altos dirigentes de otros países para mejorar su imagen.

Otra circunstancia que ha mermado la popularidad de Palin es el caso de abuso de poder durante su gestión en Alaska. Según la investigación, la candidata abusó de su cargo como gobernadora al despedir el pasado junio al jefe policial por venganza personal. El ya ex jefe de la Policía Walter Monegan afirmó que fue presionado indirectamente por Palin, su esposo Todd y otros colaboradores para despedir al ex cuñado de la gobernadora, el también policía Mike Wood, quien se había separado de la hermana de Palin.

Con el caso de la gobernadora de Alaska se ha comprobado que, aunque los candidatos a la Vicepresidencia no tienen por qué ser decisivos para la victoria o derrota de un partido u otro, es cierto que, si bien Biden ha pasado más desapercibido, la figura de Palin ha estado presente en toda la campaña, siendo más famosa incluso que McCain u Obama, a quien ha dirigido ataques directos vinculándole incluso con un responsable de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) o llamándole socialista.

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