La cúpula militar egipcia se disculpa por la violencia contra las mujeres

  • El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas pide perdón de forma oficial por el violento accionar de los soldados · Los egipcios vuelven a las urnas en una jornada ajena a los incidentes de la plaza Tahrir

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto pidió el martes disculpas de forma oficial por el violento accionar de los soldados contra manifestantes mujeres en las protestas que ya llevan días en El Cairo.

"El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ofrece a las grandes mujeres de Egipto su profundo pesar por los incidentes que se produjeron durante las últimas acciones de protesta frente al Parlamento y el gabinete de Gobierno", decía la declaración del consejo militar citada por el canal Al Arabiya. Previamente se había producido una manifestación de varios miles de mujeres que protestaron en El Cairo por los ataques de los soldados.

El consejo militar anunció un duro accionar jurídico contra los responsables. Las fotos de soldados golpeando a una mujer que llevaba hiyab y arrancándole la ropa luego causaron conmoción en Egipto, pero también en el extranjero.

Según los activistas, en los enfrentamientos de los últimos días volvieron a ser atacadas mujeres por los soldados. De acuerdo con las versiones oficiales, desde el viernes murieron 12 personas en las protestas. Los activistas hablan de entre 13 y 16 muertos.

Las protestas se dirigen contra los gobernantes militares que asumieron el poder después de que Hosni Mubarak fuera derrocado en febrero, entre ellos el primer ministro Kamal al Ganzuri. Los manifestantes piden que Ganzuri deje el poder y que asuma rápidamente un Gobierno civil.

Por otro lado, los egipcios acudieron ayer de nuevo a las urnas para votar en la segunda vuelta de la fase intermedia de las elecciones parlamentarias en una jornada que transcurrió ajena a los incidentes de los últimos días en la plaza Tahrir.

En la entrada del colegio electoral de Qaumiya del barrio cairota de Aguza, un grupo de electores discutía a viva voz sobre las virtudes de los cuatro candidatos individuales que se presentaban por ese distrito de la provincia de Giza.

Uno de los tertulianos, el ingeniero Hani Musa, explicó que es miembro del Partido Libertad y Justicia, de los Hermanos Musulmanes, y defendió la necesidad de que la tranquilidad impere en el país para poder "elegir un Parlamento que represente y dé voz a los egipcios".

Musa se mostró contrariado por los disturbios de la última semana en Tahrir y aseguró que los activistas deben "esperar otro mes a que terminen las elecciones parlamentarias". "Ellos no nos representan", aseguró refiriéndose a quienes se han enfrentado a las fuerzas de seguridad en el centro de El Cairo en los últimos días.

En cambio, en un colegio electoral del barrio de clase media de Dokki, Abdel Moasim mostró su simpatía por los manifestantes en Tahrir y lamentó que las largas jornadas laborales le impidan unirse a las protestas: "Me gustaría tener un día libre para ir a la plaza, pero trabajo durante todo el día y me es imposible", aseguró.

Moasim contó que, tras leer los programas de varios candidatos, votó al analista y ahora candidato liberal Amr Shobaki porque "es inteligente y ya era conocido antes de las elecciones".

Uno de los seguidores de este aspirante que observaba la votación en ese distrito, Mahmud Ali, aseguró que la baja participación en esta vuelta se debe, en parte, a que tras los últimos disturbios en Tahrir "la mayoría de la gente ha perdido la esperanza". "La gente educada, de clase media y alta, cree que nada cambiará porque la Policía está reprimiendo a los manifestantes como en los tiempos de Mubarak", aseguró, agregando que muchos egipcios están cansados de los enfrentamientos.

Ali explicó que "la economía no está en un momento bueno, muchos de los que trabajaban en el turismo han perdido su trabajo y son gente de la que pueden depender hasta diez familiares".

La participación fue también baja en el barrio popular de Imbaba, donde el juez de la escuela de niñas Ismailiya, Osama Faid, aseguró que la razón de la escasa concurrencia de electores es que muchos ciudadanos han perdido el miedo a las multas de 500 libras egipcias que la Ley Electoral contempla para quienes se abstengan.

"Se han dado cuenta de que no pasa nada si no votan y, además, esta vez sólo hay cuatro candidatos a elegir, mientras que en la primera vuelta había más de un centenar. Si a alguien no le gusta uno, no va a votar", aclaró el juez.

Faid puso como ejemplo que, al no haber ningún candidato salafista (musulmanes radicales) en esa circunscripción, "todos sus partidarios se han quedado en casa".

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