El presidente ruso acusa a EEUU de originar la actual crisis económica mundial

  • Dimitri Medvedev advierte que Rusia quiere ocupar un papel destacado en la dirección de la economía internacional

El nuevo presidente ruso, Dimitri Medvedev, reiteró ayer ante ejecutivos de todo el mundo su intención de que su país ocupe un papel líder en la economía mundial y criticó la política financiera estadounidense. "Rusia es un jugador mundial desde hace tiempo. Ahora también queremos determinar las reglas del juego", dijo Medvedev en el marco de un Foro Económico Internacional que se celebró en San Petersburgo, su ciudad natal.

En su primera intervención ante los líderes financieros mundiales, Medvedev, de 42 años, criticó la política financiera estadounidense y señaló que no se ha valorado debidamente la responsabilidad de Washington, como potencia financiera, en la crisis. También valoró negativamente a institutos internacionales como el Banco Mundial o el FMI.

En el tono de su antecesor y mentor político, Vladimir Putin, Medvedev criticó un "creciente egoismo nacional" de los principales Estados industrializados. "Con medidas proteccionistas no se pueden solucionar los desafíos de la actualidad, entre ellos, el aumento de los precios de los alimentos", sostuvo.

Putin reclamó el año pasado hacer contrapeso a la Organización Mundial de Comercio (OMC) con alianzas económicas regionales. Con sus enormes reservas de energía y de materias primas, Rusia sigue esperando ser admitida en la OMC.

Medvedev anunció una mayor presencia de su país en los mercados financieros internacionales. "Tenemos el plan de convertir a Moscú en un importante centro financiero mundial y de hacer del rublo una de las monedas de reserva líderes de la región".

El presidente ruso renunció en su discurso ante los líderes económicos, los presidentes de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y representantes de Gobiernos occidentales a la habitual reclamación de mayores inversiones en su país.

Analistas y empresarios siguieron atentos el discurso a la espera de pistas sobre la futura estrategia económica de Rusia bajo la presidencia de Medvedev, que asumió sus funciones hace unas semanas, después de ocho años de poder de Vladimir Putin.

Medvedev, considerado un liberal, ha emprendido desde su investidura varias iniciativas para reforzar el Estado de derecho, atacar la corrupción y facilitar los pequeños negocios.

Durante la era de Putin, la economía rusa creció con vigor, alentada en particular por los ingresos procedentes de las crecientes exportaciones energéticas.

Pero esta tendencia ha empezado a aminorar el ritmo, mientras los inversores extranjeros sopesan cada vez con más cautela los riesgos de hacer negocios en ese país. Una de las cuestiones que más expectativa levanta en el Foro Económico es el incierto destino de la tercera petrolera de Rusia, TNK-BP, sumida en una batalla entre accionistas británicos y rusos y enfrentada a varias investigaciones fiscales por parte de las autoridades de Moscú.

"La resolución de esta disputa enviará una señal determinante, positiva o negativa, para el clima de inversiones en Rusia", resumió durante la cita Andrew Somers, presidente de la Cámara de Comercio estadounidense en la ciudad de Moscú.

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