Las revueltas tras las elecciones en Kenia causan 300 muertos

  • El presidente de la Comisión Electoral, Samuel Kivuitu, cuestiona la limpieza de la reelección del presidente mientras Gobierno y oposición entrecruzan acusaciones

La violencia desatada en Kenia tras la reelección del presidente, Mwai Kibaki, se ha cobrado ya las vidas de unas 300 personas, obligando a huir a otras 75.000, según las informaciones de organizaciones de Derechos Humanos, casi el doble de lo que estiman las fuentes oficiales.

El pasado jueves, los kenianos estaban llamados a las urnas para elegir presidente. Sin embargo estos comicios han estado protagonizados por la violencia desatada tras las acusaciones cruzadas entre Gobierno y oposición de campañas de represión étnica, y de falta de limpieza en la reelección de Kibaki, cuestionada incluso por el Presidente de la Comisión Electoral de Kenia, Samuel Kivuitu.

A primera hora de ayer cientos de jóvenes tomaron las calles con machetes en respuesta al asesinato de una treintena de kikuyus quemados vivos el martes en una iglesia en la localidad de Eldoret, al este del país. La magnitud de este suceso desbordó a la Cruz Roja, uno de cuyos portavoces elevó el número de fallecimientos hasta el medio centenar.

Para tratar de calmar esta creciente tensión, el autoproclamado presidente keniano invitó ayer a todos los miembros del Parlamento, mayoritariamente opositor, a buscar soluciones en una reunión conjunta.

Esta reunión se produce en un ambiente muy tenso en el que ambas partes se entrecruzan acusaciones: El Gobierno denunció que los asesinatos en el valle del Rift de miembros de la tribu kikuyu, a la que pertenece Kibaki, son actos "de genocidio y de limpieza étnica" y que fueron planificados, ensayados y financiados por los dirigentes del Movimiento Democrático Naranja antes de las elecciones.

Los partidarios del dirigente opositor Raila Odinga, pertenecientes en su mayoría a la tribu luo, han presentado cargos similares, teniendo como aval las críticas de las ONGs, que hablan de "sangrienta represión".

Los incidentes en Kenia no permanecen ajenos para el continente más pobre del planeta, por lo que el presidente de la Unión Africana, John Kufuor, viajó ayer hasta Nairobi para iniciar lo que el primer ministro británico, Gordon Brown, tildó de proceso de diálogo. En un comunicado conjunto, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice y el ministro de Exteriores de Reino Unido, David Miliband, saludaron esta visita de emergencia, al enmarcarla en un intento por favorecer un "espíritu de compromiso que anteponga los intereses democráticos de Kenia".

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