Análisis del Barroco de gloria y terrenal

  • Profesor de Historia del Arte de la Pablo de Olavide y escritorAcaba de publicar el libro 'Teatro de Gloria: el universo artístico de la Catedral de Sevilla desde el Barroco', editado por la Universidad Pablo de Olavide y la Diputación de Sevilla

Natural de Alcalá del Río, licenciado y doctor en Historia del Arte y profesor titular en la Universidad Pablo de Olavide, Fernando García Quiles se especializó en el Barroco, y más concretamente en su pintura, aunque no sólo desde un punto de vista artístico, sino situando el arte "en su contexto social: la clientela, el medio artístico...". Incluso una obra tan espiritual como la que analiza en el último de la decena de libros que ha escrito, la catedral de Sevilla, dependió de "la implicación de la sociedad". Así que, por un lado, titula el libro y la catedral, parafraseando a un sacerdote, como Teatro de la Gloria, "porque en realidad era un gran teatro del mundo", que a la vez tuvo una gran fuerza para atraer a todas las capas sociales. ¿Ocurrió lo mismo, por ejemplo, con la Expo 92? "Es difícil extrapolar los casos. Ahí nació de un impulso político...", contesta este experto, quien tampoco confirma el "lugar común" de que el arte nace en épocas de crisis. "Con dinero hay más arte, eso es seguro. La Sevilla del Barroco, en los siglo XVII y XVIII, no era ya oficialmente la capital del mundo, pero aún le quedaba mucha energía y contaba con gente muy importante. Seguía siendo muy influyente". También lo fue el estilo barroco en la construcción de la catedral. "Fue una catapulta de artistas como Murillo, Valdés Leal u otros, que se beneficiaron de su trabajo en ella".

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