Apoteosis de la pluma y del ingenio

Espero que mis compañeros de la crítica teatral no me acusen de intrusismo, pero por una vez y sin que sirva de precedente tengo que ocuparme más de cuestiones teatrales que de aspectos musicales. Y todo ello a cuenta de una nueva y esperada comparecencia en el Maestranza de Enrique Viana y sus espectáculos personales.

Como en anteriores creaciones, el tenor madrileño recurre al monólogo teatral con componente musical y sobre la base de un esquemático armazón argumental que está pensado para servir de pretexto a su capacidad comunicativa y humorística. Si en otras ocasiones Viana hacía diana de sus dardos al mundo de la ópera que tan bien conoce, en Música y excusas se apoya inicialmente sobre una reflexión personal en torno a la destrucción de la naturaleza por el hombre. Pero, en realidad, de lo que Viana habla es de sí mismo y de su visión del mundo. Una visión desencantada e irónica, autoparódica e inteligente a la vez. Una forma, en definitiva, de conjurar los miedos, los fantasmas, las fobias, las rabias y las iras que inevitablemente se acumulan en el ánimo día a día al leer las noticias y al ver el paisaje humano que nos rodea.

Nada mejor para no caer en la desesperación que aplicarle a la realidad el filtro deformante de los espejos valleinclanescos, esos espejos cuyo reflejo es el pellejo que el personaje busca para poder sacar tiras de idem al hablar de los demás.

El resultado final es una hora y cuarto de puro ingenio, de chispa incontenible, de juegos de palabras a cada cual más hilarante y de situaciones que se van engarzando. Genial el pasaje sobre su tipo de interés alto o las alusiones viperinas al mundo de la ópera en el surrealista pasaje de la cerda y la vaca que tiene adoptadas. Inventiva en el vestuario y una sabia dosificación de los gags, junto a su dicción incisiva y enfática, llenaron la sala de carcajadas.

Manuel Burgueras, además de pianista, dialogaba con Viana y hasta le soplaba los pies de las intervenciones. Y en cuanto a lo musical, una breve selección de canciones y arias alusivas a las situaciones. Como cantante, Viana es ya otra cosa, con su voz ahogada, su emisión estrangulada, su timbre poco agraciado y su sonido tembloroso. No le falta técnica, como demostró en los pianissimi y en un delicado fraseo.

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