Batallas entre la antigüedad y el mito

Es una ley más o menos cierta que el género de batallas y acción supone una garantía de éxito. Y más aún cuando estas batallas tienen lugar en un pasado remoto y cuentan con dosis importantes de estrategia, como recientemente ha sido el caso de Sparta: La batalla de las Termópilas. El título que nos ocupa no llega a tales extremos a la hora de hacer funcionar la masa gris; si con algo se le puede relacionar en estructura jugable y género es con el ya mítico God of War. Pero no debemos olvidar un factor clave a la hora de valorar este juego: hablamos de vikingos.

Los vikingos, esas figuras salvajes y sin ley, ese high concept que hizo volar nuestra imaginación en filmes como el clásico de Richard Fleischer (1958), vienen hoy a Xbox 360 de mano de los magos del peplum Creative Assembly (con títulos como Spartan: Total Warrior, Roma, y Empire: Total War en su haber) para dejarnos desarmados, en todos los sentidos del término. La empresa desarrolladora ha optado en este caso por dejar de lado los elementos de rigor histórico característicos de sus títulos para PC, para plasmar en este juego para consola un mundo en el que las arcanas mitologías del pueblo nórdico se convierten en aterradora realidad.

Con un tono altisonante y épico, las aventuras de los vikingos en la liberación de los tres pueblos sojuzgados por la malvada diosa Hel, se desgranarán en un largo culebrón de intereses de distintos pueblos y dioses, con la intervención de muertos vivientes, dragones y criaturas quiméricas de todo tipo. Cual aventura de El Señor de los Anillos, se irán adhiriendo a la causa distintos guerreros, que darán lo mejor de sí en secuencias de batallas multitudinarias realmente impresionantes, apoyadas en un grafismo de espectacular verismo. Versión española en las voces y secuencias explicativas de estilo peculiarmente pop, hacen de éste, no sólo un producto de género bélico-histórico del montón, sino un título estimable de arrolladora personalidad.

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