Concha Velasco amaga con su despedida con una comedia escrita y dirigida por su hijo

Concha Velasco presentó ayer en Valladolid la obra teatral El funeral, escrita y dirigida por su hijo Manuel Marsó; una comedia "para todos los públicos" en la que encarna el fantasma de una actriz vieja que repasa su trayectoria. La actriz afirmó: "Pienso que me voy a despedir con esta obra, tengo 78 años y me voy a cortar la coleta". De inmediato cundió la noticia de que Concha Velasco se retiraba definitivamente de los escenarios, aunque algunas horas después de la propia artista lo desmintió: "No me voy a retirar en la vida". Por ahora, Velasco comparte protagonismo con Antonio Resines en un duelo interpretativo que culminará con un monólogo donde insinuará a los espectadores la decisión anunciada.

De todas formas, Velasco (Valladolid, 1939), en posesión de dos Premios Nacional de Teatro (1972 y 2016), no hacía ascos a la idea de escoger esta la comedia, una "función blanca", para decir adiós a todos los públicos que durante las últimas décadas han seguido su estela en el cine, teatro, televisión, revista y danza."Sí creo que va a ser el definitivo. Quería terminar con algo divertido y hacerlo con Manuel (Marsó Velasco), mi cómplice y amigo desde que nació", añadió en una intervención emotiva, salpicada de recuerdos y anécdotas, especialmente vinculados a su familia y a su ciudad natal.

En Valladolid recogerá el sábado la Medalla de la Ciudad que añadirá a los numerosos reconocimientos atesorados durante los últimos años en los que ha prestado su nombre a una calle y a un teatro. "Es una bestia, una todoterreno cargada de energía", explicó el director de El funeral, una comedia "loca, disparatada, técnicamente complicada, con numerosas referencias cinematográficas y ese monólogo final" cuyo contenido sugirió y estuvo a punto de descubrir la propia protagonista.

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