Consejos para dejar de ser un hortera

A Cristina Rodríguez muchos la conocen por su participación en el programa de televisión Supermodelo 2007. Sin embargo, su experiencia como estilista y creadora de vestuarios para el cine, se remonta muchos años atrás. Tantos que, casi desde pequeña, se dedicaba a crear la ropa que su propia madre le cosía. La experiencia, y su talento, le valieron después para participar en producciones como la segunda parte Issi Dissi, donde le salieron hasta ampollas en las manos de tanto trabajar, Buñuel y la mesa del rey Salomón o, la más reciente, Canciones de amor en el Lolita´s club.

Valiente y aventurera, esta alicantina se atreve ahora con un libro de autoayuda titulado Cómo no ser una hortera de bolera. "El nombre viene porque a las niñas de la academia les decía eso constantemente", explica. "Me llamaron de la editorial y me pidieron este texto. Al estar tullida por una lesión, me volví compulsiva escribiéndolo. Disfruté mucho porque, como cuento muchas anécdotas personales, tenía que llamar a mis amigos para que me recordasen cosas. Fue muy divertido".

Un mes y medio ha sido suficiente para concluir una edición en la que Cristina se ha esforzado para, con humor, confeccionar este manual. "Vestirte no puede ser un drama. Es necesario inteligencia, humor y osadía. En este orden, además, aunque, en mi caso, yo sea más osada y menos inteligente", bromea Rodríguez mientras despide de una prueba en su taller a Aitor Mazo, uno de los protagonistas de Siete minutos, el actual proyecto para la gran pantalla que tiene entre manos.

Ante esta experta, uno siente curiosidad por conocer su opinión acerca de la manera en la que vestimos los españoles, algo a lo que ella responde sin titubear. "La mayoría de la gente es aburrida, sobre todo los hombres. Somos demasiado convencionales y nos preocupamos mucho del qué dirán". Y continúa acertada. "No valoramos lo nuestro. Pensamos lo bonitos que son unos zapatos si vienen de Italia pero no si su origen es español". De repente, descubrimos una contradicción en el discurso de nuestra interlocutora pues, el comentario acerca del sector masculino, contrasta con la ausencia de éste en su texto. "Tengo una visión muy femenina de la vida. He escrito para las mujeres pero, el próximo, será para vosotros".

Mientras, nos conformamos con estos Consejos para ser la más trendy, subtítulo bajo el que se encuentra el espíritu de estas páginas. "La elegancia y el buen gusto aparecen cuando descubres tu camino y sabes con qué te sientes favorecido. Lo mismo a tu madre le horroriza pero es tu personalidad", aclara la autora. "¿Se aprende el buen gusto?". "Sí, si te formas culturalmente", responde. "Entonces posees criterio artístico que, sin referencias, es más difícil. Cuando no sales de tu puebloý malo. Se trata de dejarse motivar". Y resuelve entre risas. "¡Hay que ver lo trascendental que me estoy poniendo cuando yo soy bastante frívola!".

Todos lo somos un poco, porque lo primero en lo que nos fijamos es en el exterior. "La ropa es una tarjeta de presentación y, aunque no nos demos cuenta, en los primeros treinta segundos haces un juicio de valor que te habla del nivel cultural, la música que le puede gustar. Es el lenguaje visual y por eso hay que saber qué información quieres dar. Centrémonos, por ejemplo, en el trabajo. No es lo mismo el look para una cena, que para una reunión".

Ya puestos, Cristina no tiene inconveniente en destacar el estilo, como personaje masculino, de Boris Izaguirre. "Se puede bajar los pantalones en un programa porque es elegante". Dentro del sector femenino, se complica la elección. "Soy cero mitómana pero, tal vez, me quedaría con Marisa Paredes que, por lo menos, arriesga".

Como conclusión, nuestra intrépida amiga confiesa sus objetivos con Como no ser una hortera de bolera, muy sencillos y muy claros: "Que termines de leerlo y te apetezca salir a tomarte algo y ligar". Queda claro. La oferta está servida, ¿lo dejamos escapar?

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