La infanta Elena entrega a Gil Cornet el Premio Rafael Manzano Martos

  • El galardón con el nombre del arquitecto andaluz distingue la defensa del patrimonio.

El nombre del arquitecto gaditano Rafael Manzano Martos está ligado desde ayer al premio más importante de defensa del patrimonio urbanístico y de la tradición arquitectónica española. Gracias a The Richard H. Driegaus Charitable Lead Trust y a la Escuela de Arquitectura de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos), que convocaron el Premio de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos -lo gestionan la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Fundación Mapfre-, el nombre de este extraordinario arquitecto andaluz estará asociado aún más si cabe a restauración y clasicismo, que de su mano parece formar más parte del futuro que del pasado.

Para iniciar su andadura, el jurado galardonó al arquitecto Leopoldo Gil Cornet (Barcelona, 1952) por su trabajo durante más de 30 años (1982-2012) en la Real Colegiata de Roncesvalles (Navarra) entre 31 candidaturas. Para Manzano Martos, el arquitecto catalán destaca por "un clasicismo no exento de modernidad". Y elogió la restauración del complejo de Roncesvalles por estar hecho con "amor, paciencia y humildad".

Gil Cornet destaca también por sus trabajos en el conjunto monumental de Santa María de Ujué y la iglesia románica de San Andrés de Learza, así como el proyecto de restauración de las murallas de Pamplona. Entre los otros premios que ha recibido a lo largo de su dilatada carrera están el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales de la Institución Príncipe de Viana (1998) y el Premio Internacional Unión Europea de Patrimonio Cultural Europa Nostra (2012).

La infanta Elena le entregó a Gil Cornet una placa y los 50.000 euros con los que estaba dotado el galardón. Además de la hija mayor del Rey, la mesa presidencial del acto celebrado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, la completaron el presidente de esta institución, Antonio Bonet; el secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle; Richard H. Driehaus, mecenas del premio, y, por supuesto, Rafael Manzano Martos. Entre los académicos se encontraba también el presidente del Senado, Pío García Escudero, arquitecto de profesión.

Tras recibir la distinción, Gil Cornet agradeció a casi todos el premio, pero especialmente tuvo un recuerdo para sus padres y para su extensa familia -tiene siete hijas y un hijo-. Además, destacó la necesidad de formar a jóvenes arquitectos especialistas en restauración -a esa tarea se ha dedicado intensamente en los últimos años en la Universidad de Navarra-, y defendió el trabajo que realizó en la Real Colegiata de Roncesvalles en un intento de lograr una obra del siglo XXI sobre un conjunto monumental con ocho siglos de antigüedad.

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