Los Dardenne buscan su tercera Palma de Oro con un drama laboral

  • Marion Cotillard protagoniza 'Deux jours, une nuit', una cinta que retrata la crisis económica

Los hermanos Dardenne ya tienen dos Palmas de Oro y varios premios más del Festival de Cannes, pero no fallan: Deux jours, une nuit, un alegato por la solidaridad, fue ovacionado ayer en el certamen francés, donde también la japonesa Naomi Kasawe tuvo una muy buena acogida con Fatatsume No Mado (Still the Water), una película de coproducción española.

Los belgas Luc y Jean-Pierre Dardenne suelen trabajar con actores no profesionales, pero conocieron el trabajo de Cotillard como productores de De rouille et d'os, de Jacques Audiard, y pensaron en ella para esta historia sobre una mujer enferma de depresión que, cuando está por reincorporarse al trabajo, se entera de que su jefe ha colocado a sus compañeros ante el dilema de elegir entre despedir a su compañera o cobrar la prima de la empresa. La mayoría opta por el dinero. Su marido (Fabrizio Rongione) la alienta y la ayuda para que ella hable con cada uno de sus compañeros de la fábrica a fin de hacerles cambiar de opinión y no ceder ante el perverso chantaje.

"La crisis económica no fomenta la solidaridad. Siempre he creído que la solidaridad es algo que hay que construir, que no se da de forma natural", explicó Luc Dardenne. "No fue fácil mostrar la solidaridad. La solidaridad es una suerte de compromiso moral, de decisión moral. Todavía se puede mostrar solidaridad hoy como se ve en la película", agregó. Según precisó Jean-Pierre, intentaron "mostrar la solidaridad que el personaje de Cotillard experimenta y cómo a través del apoyo de su marido puede cambiar la vida de esta mujer". "Los Dardenne convierten historias mínimas en algo fascinante", resumió Cotillard el trabajo de los hermanos sexagenarios, cuyo cine próximo al documental ya ha recogido casi todos los premios en Cannes. Rosetta (1999) se llevó la Palma de Oro en 1997 y repitieron premio con L'enfant (2005); El silencio de Lorna (2008) levantó el premio al mejor guión y Le gamin au vélo (2011), el Gran Premio del Jurado.

"Me encantan las películas de los Dardenne. Estoy sorprendida por su precisión", señaló esta hija de actores de 38 años que se hizo con el Oscar dando vida a la cantante Edith Piaf (La vie en rose).

Apabullante fue también la acogida que tuvo ayer la japonesa Naomi Kawase, otra abonada al certamen francés desde su debut en la ficción, Suzaku, que se hizo con la Cámara de Oro (el premio del certamen francés a las óperas primas). La cineasta, que proviene del documental, concurre por quinta vez en Cannes con Futatsume no mado, una obra lírica en la que afronta el tema de la muerte en un entorno tan hermoso como isla de Amami, convirtiendo además la fuerza de la naturaleza en un personaje más de la película. La trama se centra en dos adolescentes (Jun Yoshinaga y Nijiro Murakami) que se enamoran cuando la madre de ella está moribunda. Nawase trata el tema de la muerte con una delicadeza y un lirismo inéditos. "Sabemos que vamos a morir algún día y que toda la gente antes de nosotros ha muerto. Ellos nos han transmitido cosas que nosotros conservamos. Eso es lo que nos une", explicó.

Nawase, que no conoció a sus padres y fue criada por su tía abuela fallecida el año pasado, supo hace poco que sus ancestros provenían de esta isla de Amami. "Cuando fui a la isla vi que sus habitantes no tenían una actitud negativa con respecto a la muerte", agregó la realizadora. "He intentado crear un estilo entre documental y ficción", agregó Nawase, quien intentó más que nunca que los personajes y el entorno se fundieran. "La naturaleza puede ser violenta pero extraordinariamente bella", añadió.

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