Demasiado sol, tal vez

Ocho puntos de vista sobre un mismo hecho, un atentado contra el presidente de los Estados Unidos en la Plaza Mayor de Salamanca (recreada en México); pero ningún punto de vista tras la cámara: éste es el problema de esta entretenida pero plana película que hubiera sido aún más entretenida, y desde luego menos plana, de haber contado con un noveno punto de vista que diera vida a los demás: el del director. Y es una pena porque, tras una corta y brillante carrera como realizador de series televisivas de prestigio, el británico Pete Travis debutó en el cine con la interesante y multipremiada Omagh. Tal vez haya dado varios saltos para los que aún no estaba preparado: de la sobria crónica de un hecho real (el atentado del IRA en el pueblo de Omagh en 1998) a la laberíntica trama de un magnicidio de ficción; de Londres a Hollywood; de una película controlable rodada con un reparto eficaz pero no estelar a una superproducción con un reparto all star (Dennis Quaid, Forest Whitaker, Sigourney Weaver, William Hurt, Matthew Fox y, poniendo un pie en USA, Eduardo Noriega).

El pésimo guión de Barry L. Levy le pone las cosas difíciles, además. El caso es que Travis puede haberse arrepentido de haber abandonado sus series históricas o su verde y brumosa isla para meterse en este lío ambientado en España, producido en California y rodado en México. Demasiado sol, tal vez.

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