Jesús Carmona, de promesa a toda una figura del baile flamenco actual

  • Su primer espectáculo como director y coreógrafo, 'Cuna negra & blanca', recala hoy en los Jueves Flamencos de Cajasol

Se ha dicho de él que posee técnica y alma, velocidad y un sabor flamenco poco común, y además, inteligencia, ambición y toda una vida por delante para desarrollar el arte que lleva dentro. Por el momento ha conquistado un buen número de fans en Sevilla gracias, entre otras cosas, a su paso por la última Bienal de Flamenco, donde además de colaborar en el espectáculo de Fernando Romero Sortilegio de sangre presentó en el Teatro Alameda la pieza que hoy alberga la sala Joaquín Turina y demostró su conocimiento de la danza española y bolera en los jardines de la Buhaira con su coreografía 4 adjetivos, dentro del ciclo Una ciudad para el flamenco.

Y es que Jesús Carmona lo tiene claro desde que no levantaba un palmo del suelo. "Yo con cuatro o cinco años lo que quería era bailar y tuve la suerte de dar con Sonia Poveda, la hermana de Miguel, que vivía cerca de mi casa, en Badalona y, aunque era muy jovencita, fue ella quien me enseñó los primeros pasos de este arte", comenta un artista que no ha parado de bailar desde entonces y que no olvida nunca agradecer lo recibido de todos sus maestros. Entre estos, y de una forma especial, recuerda a Güito y a José Antonio, director de un Ballet Nacional de España al que Jesús se presentó sin apoyos de ningún tipo y en el que, amén de perfeccionar su técnica, aprendió gran parte de lo que sabe de danza española y de la dificilísima escuela bolera; lenguajes todos ellos para los que está perfectamente dotado y cuyo vocabulario ha enriquecido sin duda su baile y su expresión coreográfica.

Carmona, que ya había militado antes en otras compañías, como las de Antonio Canales o El Nuevo Ballet Español, abandonó el BNE cuando había alcanzado la categoría de primer bailarín para emprender su carrera en solitario. Desde entonces ha compaginado sus actuaciones en los tablaos más importantes de Madrid -así como en El Arenal, cuando viaja a Sevilla- con la dirección y coreografía de su primer trabajo, Cuna negra & blanca.

Ésta es pues la ópera prima de un joven que tiene actualmente 27 años y que está dispuesto a arriesgarse y a reconocer todos sus errores para tratar de corregirlos en el futuro. "Escénicamente el espectáculo ha evolucionado desde que se vio en la Bienal y en el último Festival de Jerez. Antes iba dividido en dos partes, una de negro y otra de blanco, mientras que ahora tiene un desarrollo unitario, sin cambio de suelo ni de elementos escenográficos. Como soy novato, quiero representar muchas cosas pero luego tengo que escuchar y ver lo que aporta cada elemento para tratar de agilizar el trabajo sin que pierda su esencia", comenta el bailaor, que ha contado para la pieza con dos bailarinas de la categoría de Lucía Campillo (del BNE) y Ana Agraz y con el cante y la música de Jesús Corbacho, los Makarines y Daniel Jurado.

Y para los que aún tengan dudas, esta Cuna negra & blanca, que representa algo así como el yin y el yang, el vacío y la plenitud de los sentimientos, encierra muchísimo flamenco y alguna que otra reminiscencia del folclore: un canto de trilla, fandangos (que baila en compañía de Lucía Campillo), taranto (palo con el que ganó el último Premio Desplante en el Festival de Las Minas de La Unión), soleá, una nana (con Ana Agraz), sevillanas, garrotín y un romance con el que los tres intérpretes pondrán alegre fin al espectáculo.

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