José Tomás corta una oreja en su reaparición en Santander

  • El diestro de Galapagar, muy valiente, se enfrentó a un mal lote · Francisco Marco consigue otro trofeo en su primero · Manolo Sánchez, en blanco

El diestro José Tomás, que reaparecía tras la grave cogida que sufrió hace poco más de un mes en la plaza de toros de Madrid, cortó ayer una oreja en su reaparición en el coso de Santander, donde se colgó el cartel de No hay billetes. Francisco Marco también paseó un trofeo en tono menor y Manolo Sánchez se fue de vacío, siendo ovacionado en el primero y silenciado en el cuarto.

José Tomás, que no realizó ningún quite al primero de la tarde, salió muy decidido con el segundo toro del festejo, al que toreó con temple y buen son a la verónica para realizar, posteriormente, un quite de chicuelinas cuya principal virtud fue la quietud. El toro de Victoriano permaneció mucho tiempo en el peto del caballo, aunque apenas lo picaron, y llegó a la muleta muy parado y embistiendo sin complicaciones. En líneas generales, a la faena le faltó ligazón; ya que el toro no lo permitía, por lo que José Tomás optó por citar en corto para aprovechar la embestida del toro. Molestado por el viento, el de Galapagar tragó mucho, dejando siempre la muleta muy bien colocada en la cara del animal, sin mover los pies, en un palmo de terreno, y sacando buenos muletazos sueltos por ambos pitones. Lo mejor, varios naturales de mucho temple y gusto, aunque sin poder ligarlos por la mala condición del toro.

El quinto fue más de lo mismo. Un toro, muy hondo, serio y cinqueño, tocado de pitones, que se demostró vacío por dentro. Sin raza, frenándose por momentos. José Tomás volvía a apretarse con el toro, muy quieto, poniéndose en el sitio aunque sin atropellar la razón. El toro no tenía continuidad y las embestidas salían con cuentagotas no pudiendo José Tomás prender un trasteo sobrio y serio; si bien tuvo un final que encogió a los espectadores cántabros en un ceñido epílogo por manoletinas, sonando un aviso antes de coger la espada. Una estocada algo atravesada precedió a una oreja con petición de la segunda.

También obtuvo una oreja Francisco Marco, que se llevó el mejor toro de la corrida, un animal importante de Victoriano del Río, cinqueño, encastado y noble, que se vino arriba en el último tercio. El torero navarro se vio desbordado con el capote, con un toro que esperaba. Lo intentó luego más tarde Marco con un quite por chicuelinas, en el que estuvo a punto de ser arrollado. En la faena, Francisco puso voluntad aunque no entendió en ningún momento a su oponente, que no sólo fue encastado, sino que cuando embestía lo hacía con mucho temple, muchísima transmisión y un gran fondo. No se acopló en ningún momento el diestro local, que contó siempre con el público muy a favor y que vio premiadas sus ganas con una oreja tras una estocada contraria. El sexto fue muy complicado y Francisco Marco fue silenciado.

Manolo Sánchez salió a saludar tras lidiar al que abrió plaza, al que toreó bien tanto a la verónica como en los primeros muletazos, destacando un gran cambio de manos. Sin embargo, todo ello bajó de tono según avanzaban los minutos ya que comenzó a torear en línea y sin apreturas. Con el cuarto toro, el vallisoletano anduvo menos que discreto con un toro que pronto echó el freno de mano.

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