Un Macbeth simplificado que no sabe a sangre

  • La Compañía Histrión, con la dirección de Juan Dolores Caballero trae Mcbeth a Sevilla

Vuelve Macbeth a Sevilla en una versión simplificada de la Compañía Histrión y con la dirección de Juan Dolores Caballero. La simplificación, lógicamente, afecta a la duración y se despacha la gran tragedia escocesa en apenas una hora y diez minutos. Poco tiempo para tantos buenos versos. No importan tanto las escenas suprimidas ni que -ésa es una buena idea, aunque no original- la historia sea llevada en algunas ocasiones como un cuento. Manuel Salas en el papel del buen Seyton hace ese papel de coro que hila las oscuras escenas del gran drama. Lo peor de lo peor es que los maravillos versos, las luminosas metáforas, los desvaríos lúcidos, las verdades que nadie quiere oír ni en la era isabelina ni hoy, todas esas palabras no se pueden entender por la precipitación en el decir de los versos. Lo único que se entiende así es un argumento que por sí solo no tiene ningún interés, salvo para los escoceses, claro, por ser el origen de su historia.

Una iluminación y música sin efecto alguno incapaz de entrar en ese infierno que son las almas de Macbeth y señora. Además de un vestuario y caracterización sin sentido más cercanos al teatro para niños que a una adaptación que, aunque austera y recortada, y precisamente por ello, debió haber incidido en la intimidad de los personajes, que son sus palabras.

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