Miradas en torno a 'Santa Rufina'

  • El simposio sobre Velázquez en Los Venerables arranca con reflexiones sobre el cuadro · Valdivieso propone un recorrido por la iconografía generada alrededor de la mártir en la Historia del Arte

Acorde con la filosofía del nuevo Centro de Investigación Diego de Velázquez de dar cabida a todas las miradas, una treintena de especialistas procedentes de universidades europeas y americanas, así como del Museo del Prado y otras pinacotecas, debaten diversos puntos de vista sobre el pintor sevillano con Santa Rufina como referencia principal de las intervenciones. Como afirma el asesor científico del centro, el profesor Benito Navarrete, en este simposio internacional quedan representadas "las distintas escuelas historiográficas", que conforman "una perspectiva plural" desde la que se plantean reflexiones en campos como "la conservación y la restauración, el valor e impacto de la obra de arte en el mercado, los técnicos y la mirada del gestor cultural y del escritor ".

La jornada inaugural del simposio En torno a Santa Rufina: Velázquez de lo íntimo a lo cortesano -que coincide en el tiempo con la exposición que alberga el Hospital de los Venerables- se centró ayer en las cuestiones suscitadas alrededor del lienzo. Carmen Garrido, jefa del gabinete técnico del Museo del Prado, argumentó ayer las razones por las que no tiene dudas sobre la autoría del cuadro. Garrido se apoyó en múltiples radiografías e imágenes de pinturas velazqueñas para enumerar dentro de Santa Rufina una serie de rasgos característicos de la impronta del artista, entre ellos las preparaciones de tierra y las paletadas con las que el autor solía componer sus retratos o el trazo del rostro, los tejidos y los cabellos, similar en la patrona de Sevilla a otras mujeres inmortalizadas por el pintor.

Además de Garrido, encargada de realizar los análisis técnicos de la obra de Velázquez, participó ayer en esta cita académica otra persona que por motivos profesionales conoce bien Santa Rufina. Zahira Véliz, del Courtauld Institute de Londres, restauró la tela en el año 2000. La especialista recordó que siguió un consejo de su maestro John Briley, que consiste en "portarse bien con el artista. Se trata de fijarse en lo que éste quería decir, y no en las capas de suciedad que tenía el cuadro. Durante mucho tiempo, una restauración conservadora dejaba una capa oscura, un barniz, sobre la obra, algo que para Briley era como escuchar una obra de música clásica desde el piso de al lado, a través de las paredes". Véliz, que concibe la restauración como "un trabajo de interpretación, y no una ciencia cierta", añadió que las diferentes transformaciones sufridas por Santa Rufina a lo largo de los años "pueden considerarse normales. La clase de anatomía, de Rembrandt, por ejemplo, había sido reentelado seis veces y sometido a limpiezas no menos de once veces".

Además, Enrique Valdivieso propuso un recorrido -desde la primera imagen conocida, localizada en la Iglesia de Santa Ana y fechada en 1515- por la iconografía que han generado las figuras de Santa Justa y Rufina. El catedrático, que repasó algunas de las leyendas relacionadas con las dos mártires, expuso su convencimiento de que el personaje retratado por Velázquez "es en realidad Santa Justa, a la que se pintaba siempre orientada hacia la izquierda".

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