Obras que juegan al misterio

  • El CAC Málaga acoge una exposición del pintor sevillano Rubén Guerrero compuesta por diez cuadros que suponen una recapitulación de su trabajo

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga acoge la exposición Familias mínimas (rojo, amarillo y azul) del sevillano Rubén Guerrero, que muestra sus obras por primera vez en un museo español. Las diez obras que componen la muestra son una reflexión que pretende engañar al ojo con la presentación de distintas realidades en un mismo cuadro. El propio artista detalla que "entendió" esta exposición como una "recapitulación" de su trabajo, por lo que seleccionó 10 cuadros creados entre 2014 y 2017 y que explican de forma clara al público "el grueso" de su obra.

La muestra, como indica su título, está dividida en tres familias. La primera son las estructuras pseudoarquitectónicas. La siguiente son los pliegues, una metáfora de "esos testigos que desaparecen pero se intuyen". Por último, los muros, que cubren todo el cuadro "pero tienen fisuras por las que se intuye qué hay detrás", explica el artista, para quien el objetivo de la muestra es reflexionar sobre la pintura en general y sobre el "conflicto constante" en su trabajo entre lo figurativo y lo abstracto, algo que él aborda mediante trampantojos. Otra cuestión habitual en su producción es que sus obras no tienen fin, pues "podría estar eternamente trabajando en cualquiera de ellas". También admitió que la elección de los colores primarios resultó de manera incosciente e intuitiva.

Sus influencias de abarcan desde el arte 'pop' hasta artistas actuales como Keyser

Para el comisario de la exposición, Fernando Francés, que define a Guerrero como "el mejor de su generación", la exposición es una invitación a "descubrir lo conocido", pues se basa en una suerte de lucha entre "opuestos". Esta paradoja -prosigue- se da también en el autor, que expone por primera vez en un museo pese a su fama. "La mirada de la moda tiene poco que ver con la creación", lamenta Francés.

Una segunda paradoja sería la propia pintura de Guerrero, la cual presenta una figura que no es la que pretende mostrar, pues oculta cosas. Francés recordó que éste es un aspecto que trabajaron los artistas matemáticos de la Complutense en los años 70. Estos estudiaron las imágenes de los sueños, en blanco y negro, de las que algunas apenas se recuerda nada y "que chocan con la realidad al despertar". En esta "confusión mágica", lo que puede atraer "no es lo que ves, sino lo que se insinúa", como en las pinturas de Guerrero, especifica el comisaria.

Además, Francés destaca que este artista pinta con estratos, lo que provoca una reflexión sobre qué realidad se contempla, por lo que plantea "juegos de misterios" en los que hay que adivinar la "raíz" del cuadro. Por estos motivos el director del CAC lo define como un "pintor de pintores", ya que son los propios profesionales quienes reconocen los aspectos de sus cuadros antes que el público.

Guerrero toma sus referencias de expresiones como las derivas del mínimal, del hard edge o del popart, además de los artistas con los que ha compartido cierta afinidad a lo largo de su carrera. Le influyen así, según Francés, desde los pintores flamencos hasta otros más actuales como Heimo Zobernig, Richard Aldrich, Daniel Buren o Raoul de Keyser.

Rubén Guerrero (Utrera, Sevilla, 1976) ha realizado exposiciones individuales en Madrid, Sevilla, Valencia y México, además de muestras colectivas por diversas galerías, fundaciones y salas alrededor del mundo. La muestra Familias mínimas (rojo, amarillo y azul) se exhibirá hasta el 28 de enero de 2018 en el Espacio Proyectos del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.

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