Pérez Domínguez transforma en novela el mayor dilema de Einstein

  • El autor sevillano describe la campaña que emprendió el científico, pese a ser pacifista, para que Estados Unidos creara la bomba atómica antes que los nazis

El sevillano Andrés Pérez Domínguez articula su nueva intriga alrededor de la figura del científico más famoso de la historia de la humanidad, Albert Einstein. El autor juzgó irresistible un personaje cuyas extravagancias eran múltiples, entre ellas que "odiaba llevar calcetines, se le podía ver con una cuerda en vez de una correa y navegaba dando bandazos", pero Pérez Domínguez supo que convertiría al Premio Nobel en carne de ficción cuando conoció el dilema que vivió en los preámbulos de la Segunda Guerra Mundial. Entonces, el físico Leo Szilard, convencido de que los nazis preparaban una bomba atómica, le pidió a Einstein que presionara al Gobierno de los Estados Unidos para que se adelantara a los planes de Hitler. "Yo creo que ése fue el dilema mayor de su vida, porque él era un pacifista convencido", opina el narrador.

En El factor Einstein, Pérez Domínguez encauza estos hechos históricos hacia el terreno de la novela de espías y cuenta cómo una bella y calculadora joven, Frida Klein, es enviada por el servicio secreto nazi para seguir de cerca los movimientos del padre de la Teoría de la Relatividad. Pese al argumento, Pérez Domínguez afirma que no cree en la novela de espías: "Yo creo en los sentimientos o las emociones, con los que se identifica el lector. Yo lo que quiero es hablar del alma humana", declara. El novelista considera que con sus obras cubre un vacío en la narrativa española. "Aquí hay autores que escriben muy bien pero cuyas novelas son muy aburridas, y luego hay libros con tramas vibrantes pero mal escritos. Yo lo que quiero es que el lector se entretenga, pero también trabajar el estilo".

Mientras abordaba la redacción de El factor Einstein, el escritor se sumergió en un intenso proceso de documentación que le llevó a visitar los escenarios reales donde se produjo la acción. "Viajé a Nueva York para localizar exteriores, como en las películas. Me monté en un tren a Long Island para conocer la casa donde Einstein firmó la carta que le dirigió al presidente de los Estados Unidos. Y visité Cracovia, fui a Berlín...", enumera Pérez Domínguez, que confiesa que como "hombre de letras" lo pasó mal para entender algunas de las fórmulas científicas de las que habla. Reconoce que "todo el mundo habla de la Teoría de la Relatividad, pero nadie la entiende. Hay que estudiar muchísimo para entenderla".

El escritor Juan José Téllez, que presentó ayer la novela en Sevilla, destacó de ella que "combina con maestría el retrato individual de sus personajes con la fotografía de un tiempo". Téllez comparó a Pérez Domínguez con Graham Greene y John Le Carré, que utilizan "una ingeniosa y trepidante trama" para "reflexionar sobre temas de trascendencia, como la guerra, la paz o la neutralidad de la ciencia".

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