Ponce, que cuaja una gran faena, y Ferrera salen a hombros

Los matadores de toros Enrique Ponce y Antonio Ferrera, con dos orejas cada uno, salieron a hombros del primer festejo de la Feria Ibérica del Toro de Olivenza, celebrado en ésta localidad pacense. Se lidiaron cinco toros de Garcigrande y uno, el que abrió plaza, con el hierro de Domingo Hernández, del mismo encaste y casa ganadera, bien presentados y desiguales de comportamiento. El mejor, el cuarto, fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Enrique Ponce realizó una faena muy técnica ante su primer toro, al que consiguió embaucar en su muleta a base de tesón y oficio, pero sin llegar a redondear. En el cuarto, toro de vuelta al ruedo, sin embargo, el valenciano toreó largo, profundo y templado en series ligadas por los pitones, de mucha torería. Un gran toro, para el que se llegó a pedir incluso el indulto, y al que Ponce toreó con gusto, relajo y suma maestría.

Antonio Ferrera anduvo entregado ante el segundo del festejo, en el que destacó a intermitencias en importantes tandas con las dos manos. Pero donde más se gustó fue en el quinto, toro al que recibió con una larga afarolada de mucha enjundia. En banderillas puso la plaza en pie. Y en el último tercio sobresalió con la diestra en varias series de temple y largura.

A Sebastián Castella le tocó en primer lugar un toro muy complicado, incierto y sin fijeza, que imposibilitó el lucimiento del torero francés. Tampoco tuvo suerte con el que cerró plaza, toro que remataba los viajes con la cara por las nubes, y con el que Castella tampoco pudo hacer nada.

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