Reconstrucción

De la solvencia con que Dominique A defiende en vivo su flamante repertorio hemos tenido constancia por aquí en numerosas ocasiones. Sin embargo, y para nuestra desgracia, sus últimas comparecencias han sido justo en ese formato del que también dejó testimonio otra grabación, el DVD En solo aux bouffes du nord (2004). Esto es, como su título indica, sin más compañía que la proporcionada por su guitarra y su pedalera-arsenal de efectos.

Así pues, excepto quienes se desplazaron a los festivales de turno, nos quedamos sin comprobar cómo funcionaba en directo la brillante banda reunida en torno a su último trabajo en estudio, L'horizon (2006), un disco en el que Dominique Ané reestructuraba en buena medida el planteamiento sonoro de títulos anteriores, con una notable deriva orquestal, para volver de algún modo al concepto de banda.

Sin embargo, y siendo un músico acostumbrado a reinventarse desde la misma e insobornable identidad de siempre, el objetivo de aquella formación no fue recordar la aspereza de discos como Remué (1999), sino buscar un espacio nuevo en el que la rica proyección armónica de Tout sera comme avant (2004) encontrase acomodo desde presupuestos instrumentalmente más modestos (del pop orquestal al pop de cámara, apuntamos entonces desde esta misma página), pero igualmente atractivos gracias, entre otros factores, a los metales aportados por Jérôme Bensoussan y Daniel Paboeuf.

Es en este contexto, más que en una suerte de desembocadura o parto de una carrera iniciada hace ya quince años, donde cabe ubicar a Sur nos forces motrices, selección de 15 canciones registradas en vivo en cuatro conciertos diferentes durante la gira de presentación de L'horizon, y que dan buena cuenta tanto del grado de complicidad alcanzado por Ané y sus nuevos músicos (de sesión) como de lo acertado del inesperado replantemiento estratégico del galo, que pica de prácticamente toda su discografía para reedificar sus canciones partiendo de estos nuevos materiales.

Retrocede hasta La fossette (Le courage des oiseaux) y al también lejano Si je connais Harry (L'amour); se detiene brevemente en La mémoire neuve con el tema homónimo y en Remué (Exit) y concentra el grueso del repertorio en los títulos más cercanos: Antonia, Pour la peau y Le commerce de l'eau (Auguri); Bowling y Tout sera comme avant (Tout sera comme avant); La relève, Music-hall y L'horizon, espectacular y épica en sus ocho minutos. Aún le queda espacio para un par de inéditos (Marina Tsvétaeva y Revoir les chooses) y el inevitable Empty White Blues en solitario. En fin, enorme.

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