Retazos de la biografía musical de un artista

  • Raphael repasó su trayectoria frente a un auditorio prácticamente lleno pese a lo lluvioso de la noche.

A pesar del diluvio de anoche, Raphael logró que el Auditorio de Fibes estuviera prácticamente lleno para aplaudir a un intérprete acostumbrado a que cada vez que viene a Sevilla, sea cual sea el espacio que visite, éste agote sus localidades. No es para menos. Hablamos de un señor que ha pasado más de los últimos cincuenta años sobre los escenarios tal y como confirmó durante un concierto amparado bajo el título Lo mejor de mi vida, donde hizo precisamente eso: repasar retazos de melodías que, con más o menos éxito, forman parte de la memoria musical de varias generaciones. Y es que, a diferencia de otras ocasiones, Raphael no sólo acudió en su repertorio a clásicos como La noche o Digan lo que digan, con los que arrancó la puesta en escena, sino que incluso desenterró viejas piezas como Tu Cupido, la primera composición que le hizo Manuel Alejandro (junto al que, recientemente -y después de bastante sin coincidir-, ha vuelto a unirse a través de las nuevas melodías que contiene el disco El reencuentro), Sin un adiós o Ella.

Así, desde un twist a boleros como Somos o Adoro, desde tangos como Nostalgia o Volver (durante la que se marcó un dueto con el recordado Carlos Gardel), desde sus imprescindibles Hablemos del amor, Cuando tú no estás, Desde aquel día o Maravilloso corazón (uno de los puntos álgidos de la velada) a ese himno que, en especial después del trasplante que se le practicó hace casi una década, para él es Gracias a la vida, muchos fueron los instantes de emoción celebrados con vítores y piropos por un público extasiado ante un ídolo que, más allá de sus excesos y defectos, con sus virtudes y carencias, hace mucho ya pertenece al pocas veces cuestionable Olimpo de los dioses del arte. Maestro en el dominio de la voz y del micrófono, Raphael sabe en qué momento preciso -y en cuál no- puede acercarse o alejarse de una técnica que ha convertido en buena aliada de una madurez profesional desde donde sigue reivindicando con fuerza ese lugar forjado con nombre propio a base de mucho talento y mucho esfuerzo. Una combinación que nunca falla.

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