Socialismo antimoderno

  • 'LA ERA DEL SUCEDÁNEO'. William Morris. Trad. Javier Rodríguez Hidalgo. Pepitas de Calabaza. Logroño, 2016. 144 páginas. 15,50 euros.

No todos los pensadores que en el XIX afrontaron la llamada cuestión social atendiendo a las reivindicaciones de la clase obrera, aunque vinculados por intereses comunes, siguieron caminos similares en su impugnación del orden capitalista. Sumado a la tradición libertaria, hubo un socialismo no estrictamente marxista que renegaba de la civilización moderna y descreía de la noción de progreso, contemplaba con horror las consecuencias de la revolución industrial y se inspiraba en una visión idealizada de los gremios medievales. Precursor de la conciencia ecológica y compañero de viaje de los prerrafaelitas, William Morris aunó el esteticismo con la agitación política, desde una original perspectiva reaccionaria -con antecedentes desde Blake a Ruskin, su maestro- que fue desdeñada por los apóstoles del socialismo supuestamente científico pero ha resultado ser, en lo que se refiere a la deshumanización derivada de la técnica y otros muchos aspectos, bastante más clarividente.

De igual modo que los ensayos recogidos en Cómo vivimos y cómo podríamos vivir, las conferencias reunidas en La Era del Sucedáneo abundan en un ideario radical que a veces puede resultar ingenuo o pintoresco, como las propuestas de los socialistas utópicos o en otra línea el distributismo -asimismo medievalizante- de Chesterton y Belloc, pero la crítica de Morris a la superproducción de artículos innecesarios, su defensa del trabajo como una forma de felicidad -imposible de cumplir cuando se realiza en condiciones de sumisión o esclavitud- o su denuncia de la conversión del arte en mercancía, no han perdido vigencia y permiten calificarlo como un observador no sólo comprometido, sino también lúcido y hasta visionario. Nuestro mundo tiene ya poco que ver con la Inglaterra victoriana, pero cuando habla de la restauración que desnaturaliza los monumentos antiguos, de la fealdad que arrasa las ciudades o destruye los espacios naturales, de la paradójica pobreza provocada por la abundancia, de los estragos causados por las minorías especuladoras, de la devaluación de los oficios artesanos o de la profusión de innobles sucedáneos (makeshifts) que sustituyen a los bienes genuinos, el antimoderno Morris trata de temas que no han dejado de ser actuales.

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