Viaje a otra noción del arte en compañía de Enrique El Cojo

  • Una treintena de creadores participan en el mercadillo de Feria en 'Intervenciones en Jueves', que este año dedica un 'deshomenaje' al bailaor y a Estrellita Castro

Cuando ayer por la mañana los vendedores del Mercadillo del Jueves empezaban a ensamblar sus puestos, lo hacían con cierta mueca de incredulidad: mientras ellos colocaban sus mercancías, el artista Álex Peña desenrollaba 1.500 metros cuadrados de moqueta por los alrededores a modo de alfombra de gala. "¿Quién viene hoy, el Rey?", curioseaba uno de los comerciantes, fantaseando con la improbable visita de una celebridad entre tanto cachivache y producto de segunda mano. ¿Se interesaría el monarca por la versión en VHS de Mentes peligrosas o se detendría a calibrar el surtido de cerraduras que ofrecen en el quiosco colindante?

Pronto, sin embargo, la lógica se impone: esta pompa responde a las Intervenciones en Jueves, una iniciativa que vuelve a celebrarse por tercer año consecutivo. Álex Peña y Celia Macías la crearon como una propuesta cultural que quería "acercar los conceptos de barrio, comercio tradicional y arte contemporáneo", insertando proyectos de artistas en este zoco con el propósito de "cambiar la noción de arte como expresión de elite frente a una idea más popular y cercana".

Esta revisión de la cultura marca ya el título de esta edición, El deshomenaje a Estrellita Castro y Enrique El Cojo. "Lo de deshomenaje es porque a Estrellita Castro le iban a poner una estatua y una placa, pero aquella historia no salió adelante", explica Álex Peña sobre el nombre. La expresión deshomenaje suena menos solemne, menos institucional. "Nosotros no somos ni flamencólogos, ni especialistas", añade Peña mientras a un lado el centro de operaciones de Intervenciones en Jueves distribuye inesperados souvenirs. Entre ellos una cámara de juguete que esconde en sus entrañas imágenes del mercadillo firmadas por Concha Laverán, Maite Tirado, Víctor Gracia y María Cañas. O una vistosa corona dorada que ha diseñado David López Panea.

Por los rincones suena la "música de saldo" con la que Fran Torres combate el griterío del mercadillo. Mientras, parece una evidencia que Enrique El Cojo sigue vivo en el corazón del barrio. O al menos, alguien guarda un asombroso parecido con él. Es Serafín Zapico, que se pasea ataviado como el bailaor y ejerce de guía por el maremágnum del jueves.

Una treintena de artistas reinterpreta a Estrellita Castro, se sumerge en la idiosincrasia de la calle Feria o en el alma de la sevillanía. Irene Mala, que ha vendido ahora una obra a una galería de Los Ángeles, coloca a un nazareno cantando por alegrías en uno de los vídeos de Flamenco desexpresionado. Antonio Hermán recrea a través de su pintura, en Marcadas para marcar, a "esas señoras de barrio" que pululan por la zona. Hermán ha creado, también, un sofá Estrellita con el rostro de la cantante plasmado en acrílico. Cerca de esta pieza, hay otra sorpresa en el mobiliario urbano: la instalación de Eva Toro Ánimo, valiente, arriba con ella, en la que los acordes de una marcha procesional salen de una tienda de campaña de cartón, cercada por zapatillas de cuadros.

El grupo Pony Bravo, que ha publicado su single El miedo a nada (Monterrey), ensaya acordes de una copla que va a interpretar en la Plaza Churruca, en el solar que fue la casa de Estrellita Castro y junto a un coche tuneado para la ocasión. Javi y Pablo, integrantes de la banda, han descubierto en estos días el atractivo de la copla. "Tiene una rítmica que no conocíamos y las letras son de una densidad importante. Está muy cerca de cómo concebimos el rock", aseguran.

Entretanto, López Panea, con la cabeza cubierta por una corona, revoluciona al personal en la calle Feria. Al final, pensaría el vendedor, sonrió la fortuna: como había imaginado en las primeras horas de la mañana, una comitiva real pisó la alfombra.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios