El joven Xavier Dolan y el veterano Ken Loach, ovacionados en Cannes

  • El director canadiense fascina con su quinta cinta, 'Mommy', de nuevo con la figura de la madre como punto de partida

Es el más joven de la competición oficial de Cannes con 25 años y con su quinta película, Mommy, el canadiense Xavier Dolan impresionó con su forma moderna, intensa y a la vez fresca de contar la relación de una madre y su problemático hijo adolescente. Realizador, guionista, productor, montador y responsable del vestuario, justificó su tremenda energía en su pasión por el cine. "No siento que tenga que hacer un filme cada año. Es una necesidad. Es mi forma de expresarme", afirmó ayer Dolan tras la primera y ovacionada proyección del filme.

Una historia que es una especie de terapia cinco años después de Yo maté a mi madre, su ópera prima y con la que en aquel momento quería castigar a su madre con la que tenía una relación problemática. Ahora, con Mommy da un punto de vista diferente y resalta el amor materno filial por encima de cualquier cosa.

Dolan reconoció que la figura de la madre está siempre en el punto de partida de sus películas. "He crecido en una familia monoparental, con mi madre. La he visto lograr muchas cosas y perder otras" y eso está presente en el filme. Mommy cuenta la historia de Diane (interpretada por Anne Dorval), una viuda que cría sola a su hijo Steve (Antoine-Olivier Pilon), que padece trastorno por déficit de atención e hiperactividad con momentos de comportamiento muy agresivo. Tras salir de un centro en el que ha estado internado, la madre y el hijo se mudan de vecindario y conocen a una mujer que entrará a formar parte del pequeño mundo que han creado.

Tampoco decepcionó ayer Ken Loach, que volvió a demostrar en Cannes que es un valor seguro con su cine de denuncia social, que en Jimmy's Hall se centra en un momento de Irlanda en el que se "acabó con el deseo de vivir" de los independentistas, una situación que tiene un reflejo en la actual crisis económica.

Una historia de la clase trabajadora, que son "grandes personajes" a los que no se presta atención en el cine, que prefiere a "las víctimas y a los criminales" en lugar de una pequeña historia como la de Jimmy Gralton, alguien que existe en todas partes porque "en cada comunidad hay gente que realmente cambia el mundo", explicó Loach, cuya cinta fue recibida con una ovación y compite en la sección oficial de Cannes, donde ya ganó en 2006 la Palma de Oro con El viento que agita la cebada.

Si en aquel filme Loach se centraba en la rebelión de los irlandeses contra los británicos, Jimmy's Hall se sitúa diez años después, para ver "qué ha pasado con el sueño de independencia de esa gente", cuyas esperanzas no se han cumplido porque "el imperio británico aún quería imponer sus reglas, aunque no fuera directamente".

La historia comienza con el regreso de Gralton a Irlanda tras pasar diez años en Estados Unidos para huir de la persecución por sus ideas comunistas. Sus amigos le esperan para reconstruir el salón de baile, algo que choca frontalmente con el ultraconservador sacerdote del pueblo, que hace todo lo posible para impedirles que tengan un espacio de libertad.

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