"Si fuera un buen estratega me dedicaría a los negocios"

  • Sr. Chinarro, el alias bajo el que lleva grabados diez discos, vuelve a pisar hoy un escenario sevillano. Será en la última jornada del XI festival Territorios Sevilla

Es casi el único superviviente activo de la explosión indie-pop española de los 90. Curiosamente, es ahora cuando atraviesa su mejor momento comercial -indiscutible- y uno diría que también creativo -otros tienen dudas-. Sevillano, vive exiliado en Málaga, aunque mantiene aquí la formación más estable de cuantas ha tenido. Esta noche vuelve a su ciudad para presentar en vivo su última entrega, Ronroneando (2008), dentro de la última jornada del festival Territorios, donde compartirá escenarios, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo a partir de las 22:30, con Caribou y Yo La Tengo, entre otros.

-Hay una evidente línea de continuidad en los tres ultimos de sus diez discos, los de mayor éxito. ¿Es premeditada?

-No, no. Yo no hago nada premeditadamente. Si hiciera muchos planes y fuera un estratega tan bueno me dedicaría al mundo de los negocios. Lo que noto es que voy con los mismos músicos desde poco después de grabar El fuego amigo y por eso suena todo igual. Bueno, igual no, porque cambian los instrumentos que usas. Y además, las canciones las compone un tío que cada vez va teniendo un año o un año y medio más. Pero los músicos son los mismos y los planteamientos de partida se parecen. Aunque no lo hago como parte de un plan, de continuar por ahí porque así me ha ido mejor. Me he acostumbrado a trabajar mandando las canciones a los músicos por correo electrónico y que luego me digan pues esta letra sí o ésta no.

-Pero en esa trilogía hay una evidente voluntad de accesibilidad, inédita anteriormente.

-Sí. Hubo una época en que defendí que grababa discos para ver qué tal sonaban mis canciones mejor grabadas que en una maqueta, y probablemente fuera así, no creo que mintiera. Pero también es verdad que luego me daba rabia ver cómo mucha gente con canciones que yo consideraba peores que las mías hacía muchos conciertos y vendía más discos.

-Resulta curiosa la actitud de algunos seguidores de largo recorrido, que denostan precisamente esos tres últimos títulos. Les ha dedicado algún que otro dardo envenenado desde internet y acusado de no saber dónde estaban durante los 90...

-Yo creo que eso no es así. Cuando alguna de las canciones antiguas, que por alguna razón todavía me gusta, es incluida en el repertorio y tocada en directo son muy pocos entre el público los que la reconocen y la siguen. Eso sí, el que la conoce intenta hacer ver a los demás que la conoce. Son como los catedráticos de la chinarridad. Es como decirle a los demás yo conozco al grupo desde la época en que no lo conocía nadie. Son tipos, por lo general, también muy activos en internet, y lo celebro, porque me divierto mucho entrando en contacto con ellos, pero son una minoría. A los conciertos de Sr. Chinarro iban antes 50 ó 100 personas y ahora van 500 ó 700. De aquellos 100 ahora van 60 y 30 hacen aspavientos cuando suena alguna canción antigua, mientras los otros 670 se quedan quietos, como preguntándose esta canción tan rara qué pinta aquí. Ésa es la realidad.

-Ya, pero es gente que ha seguido la trayectoria de Sr. Chinarro desde el principio, y a la que parece que ahora trata con cierto... ¿desprecio?

-No, seguro que no. Simplemente me divierte. Pero creo que nos ha pasado a todos. Pasó, por ejemplo, salvando las distancias, cuando R.E.M. colocó Loosing My Religion en discotecas y radios. Todos los que conocíamos al grupo desde el primer disco pensamos esto ya no mola. R.E.M. incluso llegó a desaparecer de las revistas especializadas. En fin, todos hemos tenido ese puntito bobo. Ahora bien, quizás decir que ese punto es un poco bobo se considere desprecio, pero es que es bobo.

-De los grupos norteamericanos de slowcore que le influyeron en sus comienzos, muchos han terminado volviendo a raíces country o folk. En su caso brotan sonoridades sureñas. Es un curioso paralelismo...

-Sí, pero también es verdad que cuando escucho tanta alusión al concepto filoflamenco de Chinarro me da la sensación de que estamos hablando de un grupo de Radio Olé...

-Bueno, por lo general es una referencia bien contextualizada. No se dice que sea flamenco, sino que tiene un eco...

-Pero eso es algo que sale de manera natural, por vivir donde vives. Llevo toda mi vida en Andalucía y no tengo pensado irme. Así que se tiene que notar, sería absurdo ocultarlo, igual de absurdo que potenciarlo adrede, pensando que voy a vender más discos. Cuando uno prueba diferentes estilos porque se aburre o porque pasa su día intentando ser creativo es una obligación hacer cosas nuevas. Y al final lo que sale fácilmente es lo que llevas mamado.

-Escribió en la hoja de promoción de Ronroneando que era un disco con canciones de amor y desamor, pero de lo primero apenas hay rastro...

-A ver si es que soy tan pesimista que hasta el desamor me parece amor...

-Quizás sea porque una ruptura sentimental lastima, pero también deja puertas abiertas.

-Pues eso, lo has dicho tú.

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