'La dama de las camelias' llega al teatro español de la mano de TNT

  • La agrupación sevillana visita el Lope con "la primera versión de una compañía profesional en el país" de la célebre novela de Dumas hijo

Resultaba previsible que continuase la fructífera relación entablada entre la compañía sevillana TNT y la directora madrileña Juana Casado, después del éxito obtenido por Aleluya erótica, galardonada con el Giraldillo al mejor espectáculo de la última Bienal de Flamenco y el premio Escenarios de Sevilla a la mejor dirección escénica de 2012. No tan esperado, quizás, era el material sobre el que se levantaría esa nueva colaboración, La dama de las camelias, de Alexandre Dumas (hijo), cuya adaptación se representa desde hoy hasta el domingo en el Lope de Vega. Un nuevo proyecto con el que Casado, que fue bailarina durante 13 años de la compañía de Antonio Gades, afianza esa grata impresión que causó en la ciudad. "Es todo un lujo estrenar en la misma temporada en el Central y en el Lope. Yo mismo en 30 años de carrera no lo hecho", reconoce Ricardo Iniesta, el responsable de TNT.

Iniesta imaginó, cuando recibió la propuesta de Casado, que La dama de las camelias "ya se habría hecho miles de veces", debido a que entre manos tenían "uno de los grandes textos universales", una novela que además había conocido multitud de variantes -en ópera, La Traviata de Verdi; en cine, desde la clásica y austera versión protagonizada por Greta Garbo a la ecléctica y estridente Moulin Rouge! concebida por Baz Luhrmann-, pero para su sorpresa descubrió que la obra apenas había tenido vida en los escenarios a este lado de los Pirineos. "Ésta es la primera vez que se lleva a escena La dama de las camelias por una compañía profesional en España", informa Iniesta, que sí recuerda una versión "de un taller del CAT". El creador se defiende frente a quienes consideran chocante que un referente del teatro de investigación como TNT fije su mirada en un clásico decimonónico. "También se interesó por él nuestro querido Meyerhold [director, actor y teórico ruso, conocido por sus propuestas de vanguardia], que no es precisamente sospechoso de hacer un teatro rancio: La dama... fue su último trabajo", aclara al respecto.

El drama, no obstante, se traslada a "un lenguaje bastante contemporáneo", "más feroz", gracias a la versión que firma María Cabrera, que reduce la galería de personajes del libro de Dumas a cuatro protagonistas: Marguerite, a la que da vida una actriz habitual en los montajes de Atalaya y TNT, Marga Reyes; Armad (David Montero), Prudence (Beatriz Ortega) y el Duque (Joaquín Galán). El proceso de escritura "fue interesante", señala Casado, "porque no partimos de un texto y planteamos después la propuesta escénica, sino que fuimos trabajando en los dos campos al mismo tiempo". Entre la directora y la dramaturga han hilvanado así una obra "muy visual", en la que "se canta y se baila" gracias a una estética que escapa del Romanticismo y recrea "el París del siglo XX, la atmósfera de Edith Piaf", presente en una selección musical en la que también hay cabida para La Traviata interpretada por Maria Callas.

A pesar de la modernidad de la relectura, la "esencia" del libro recorre el espectáculo, aseguran sus artífices. Casado ve en La dama de las camelias una "crítica social muy valiente", particularmente sentida porque el autor "se inspiró en algo que le ocurrió a él", su relación con Marie Duplessis, popular cortesana que fue su amante y que moriría de tuberculosis tras abandonarlo. El argumento posibilitaba analizar "un mundo bastante oscuro, el de la prostitución de lujo" y la obra "no está en contra de quienes la ejercen, pero sí de quienes la consumen". Porque, como discierne Iniesta, "se nos ha transmitido una imagen edulcorada de la obra de Dumas o de la de Hugo, pero son escritores que hablan desde el compromiso social", y el tema de la prostitución puede entenderse como "una metáfora de nuestras vidas. Todos tenemos un precio; en cuanto entramos en el mercado ya nos prostituimos de un modo u otro".

Pero el compromiso de La dama... no elude la emoción: Marga Reyes reconoce sentir "mucha ternura" ante la heroína que interpreta, "una mujer ocupada en su trabajo, cegada por las joyas y los lujos, que no se ha planteado el amor. Y cuando lo encuentra intenta vivirlo intensamente", resume. Pero ese torrente de afectos, su "increíble capacidad de amar, se corta de cuajo y no le queda otro remedio que la autodestrucción". En esa "historia de amor contra la sociedad" David Montero identifica la vigencia del texto; para el actor, ese "triángulo de amor, sociedad y sexo" es uno de los elementos más "potentes" del clásico.

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