Flamenco

La historia de un mito de los cantes mineros

  • Gelardo documenta la vida de un clásico cantaor murciano, El Rojo el Alpargatero, configurador de dichos estilos

Comentarios 0

Ésta es la historia documentada de un personaje clave y enigmático dentro de un capítulo clave y enigmático de este arte. Me refiero a El Rojo el Alpargatero, tenido en la tradición oral como configurador actual del cante de las minas (tarantas, cartageneras, mineras, etcétera). Y algo más. Mucho más. Este libro es también la historia de la familia de El Rojo, la familia Grau. Los hijos de El Rojo el Alpargatero también estuvieron vinculados a este arte, en especial Antonio Grau Dasset, cantaor y transmisor de los estilos de su padre a Antonio Piñana, el gran patriarca contemporáneo de estos cantes. Antonio Grau Dasset fue también profesor y director de un colegio de primaria y sus peripecias por Estambul, París, la Rusia de Rasputín y de la revolución, Japón, China, etc., son dignas de una novela de Verne. La historia, documental y documentada, de El Rojo, según la cuenta este libro, es también la historia del cante en la Sierra Minera, en Cartagena y La Unión. Es la historia de la fecunda escuela de El Rojo, donde descuella Emilia La Satisfecha. Es la historia de los flamencos murcianos, entre los que sobresale la figura del bailaor cartagenero Juan Martínez, cuyas andanzas, paralelas a las de Antonio Grau Dasset (que era cantaor del conjunto de Martínez), narra nuestro paisano Manuel Chaves Nogales en la novela El maestro Juan Martínez que estaba allí: Andanzas de un bailarín de flamenco en la Rusia revolucionaria. En la novela, publicada en 1934, se han cambiado datos y fechas y se han eliminado algunos de los personajes reales. Como el propio Antonio Grau Dasset, que además de cantaor fue discípulo aventajado del transformista parisino Frégoli, y que estableció su Café Cantante y de variedades en la calle Lepic de París.

La historia de este libro es también la de la ascensión y caída de la Sierra Minera, la riqueza súbita que el descubrimiento de los metales proporcionó a la sierra cartagenera, y la rápida crisis económica que sobrevino.

Y todo ello, como digo, a través de los testimonios documentales de la época, los periódicos murcianos del momento, testigos fieles de los hechos. Porque Gelardo utiliza el mismo método de investigación y escritura flamenca desde hace años, reconstruir una probable historia de este arte a partir de los testimonios que se conservan, en la línea de las obras los años noventa de José Luis Ortiz Nuevo. Así encontramos testimonios que nos presentan a Antonio Grau Mora (1847-1907), El Rojo el Alpargatero (rojo por pelirrojo y alpargatero por el oficio de zapatero que durante unos años ejerció en Málaga) como el maestro y configurador de los cantes levantinos que la tradición oral nos asegura que fue. Seguimos sus peripecias desde su Callosa del Segura (Alicante) natal y su periplo como cantaor (y zapatero) por los Cafés Cantantes de Málaga, Almería, Madrid, Sevilla, Cartagena y La Unión, donde finalmente se establece como empresario hostelero y cantaor, y donde muere en los inicios del siglo XX.

más noticias de CULTURA Ir a la sección Cultura »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios