'El holandés errante' estrena la maquinaria escénica del Maestranza

  • El coliseo hispalense inaugura la temporada de ópera con la obra de Richard Wagner, "etérea" y de "rara belleza" · El recinto usa por primera vez las posibilidades de sus nuevas estructuras

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El holandés errante inaugurará mañana un capítulo de la historia del Teatro de la Maestranza, que abre así su temporada de ópera e inicia la nueva era del coliseo, "mejor en todos los sentidos" tras su larga y costosa remodelación, dice Pedro Halffter. Y es que esta ópera romántica en tres actos de Richard Wagner, una composición "muy bella y muy complicada", "nunca se podría haber hecho" en la anteriores condiciones escénicas, abunda el director artístico del teatro y de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS). Las entradas para todas las funciones (también habrá representación el martes, el viernes y el domingo de la próxima semana) están ya agotadas.

Dirigida por el propio Halffter y con escenografía del griego Yannis Kokkos (asistido en la reposición de esta producción del Teatro Comunale de Bolonia por el italiano Giulio Ciabatti), esta ópera cuenta con la participación del Coro de Amigos del Maestranza, dirigido por Julio Gergely, el Coro Intermezzo (que refuerza el montaje asumiendo la parte del coro de fantasmas, fuera del escenario) y el barítono noruego Trond Halstein Moe (el Holandés) y la soprano portuguesa Elisabete Matos (Senta).

La novedad que saltará más claramente a la vista del público será una escenografía que "invade la nueva chácena", permitiendo, dice Halffter, la aplicación de la "retroiluminación del escenario, que permite crear efectos ópticos y juegos de luces"; lo que dará una sensación de "profundidad y amplitud" inédita en el Maestranza, promete Ciabatti. Éste, por cierto, atribuye a la propuesta escenográfica una "rara belleza", "poética" y "etérea", adjetivos a los que Moe añade los matices de "surrealista" y "misteriosa".

La ópera cuenta la historia de un marino holandés condenado a vagar eternamente por los mares. Explica Halffter que a Wagner, autor también del libreto, se le ocurrió el relato al vivir un episodio personal: su propio viaje en el verano de 1839, tras huir de Riga asediado por varias deudas, que tuvo que interrumpir para atracar en un fiordo noruego debido a una gran tormenta en el mar. Dice el director musical que allí Wagner escuchó algunas canciones de marineros cuyos ecos se aprecian en algunos coros de este Holandés errante. Con esta historia en mente, el alemán convirtió una leyenda breve del poeta Heinrich Heine en un libretos de dos horas y media.

Por su parte, el barítono, que se enfrenta a la dificultad de encarnar a un fantasma con presencia física, celebra que esta producción no haya cedido a la "moda" de poner completamente al día las óperas para que "no parezcan antiguas", aunque ha quedado satisfecho del resultado final, que usa muchos elementos contemporáneos en su puesta en escena. Matos, que ya visitó el año pasado el teatro para interpretar Tosca, destaca de su personaje el papel redentor que juega, una tendencia recurrente en la obra de Wagner que se evidenció más aún en Tristán e Isolda y Tannhäuser. La primera ha sido cantada ya por la portuguesa y la segunda es su siguiente proyecto. "Me estoy especializando en salvar a los hombres", bromea Matos.

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