El libro como pilar de la política cultural

  • El Ayuntamiento, que acaba de convocar ayudas a las librerías de barrio, negocia la compra de la biblioteca personal de Abelardo Linares para relanzar con ella la Casa de los Poetas y las Letras

Los presupuestos del Ayuntamiento para 2016 ya avanzaban lo que comienza a ser una realidad empírica: que el fomento de la lectura es uno de los pilares de la política cultural del delegado Antonio Muñoz, responsable también de Turismo y Hábitat Urbano. Las partidas para apoyar al sector se han duplicado respecto al año anterior, incluyen por primera vez un plan de ayudas a las librerías de barrio y a la red de bibliotecas municipales -la convocatoria, dotada con 100.000 euros, se abrió este lunes- y, sobre todo, dejan clara una filosofía: leer es un ejercicio de libertad que el Consistorio quiere fomentar, incluso a contracorriente, pues las estadísticas -y Sevilla no es una excepción- indican que uno de cada tres españoles no lee nunca en este país.

Una de las formas en que se concretará esta apuesta es el relanzamiento de la Casa de los Poetas y las Letras gracias a una incorporación extraordinaria: la biblioteca personal del editor, bibliófilo y escritor Abelardo Linares (Sevilla, 1952), cuya compra negocia el Consistorio. "Le he mostrado a Abelardo Linares el interés del Ayuntamiento por la compra de su biblioteca personal, que incluye miles de títulos de poesía y de crítica literaria, entre los que son mayoría las primeras ediciones. En este momento estamos realizando una valoración o peritaje de esa colección, que es el paso previo que nos solicita la intervención económica. Mi idea es vincularla al proyecto de la Casa de los Poetas, que ya tiene su sede en Santa Clara, un espacio mucho más adecuado para el desarrollo de sus actividades que el Casino de la Exposición", explica Muñoz.

Los fondos que quiere adquirir el Consistorio son únicos y se guardan celosamente en las naves de Valencina de la Concepción donde Linares, él mismo uno de los mejores poetas de su generación, aloja el millón de libros que han dado fama internacional al sello Renacimiento. Su biblioteca personal, que comenzó a reunir hace más de cuatro décadas, consta de alrededor de 20.000 títulos. En poesía española este tesoro bibliófilo comprende desde Bécquer hasta la generación de Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero y Carlos Marzal. Del ámbito hispanoamericano están representados todos los poetas desde Rubén Darío hasta hoy. Primeras ediciones, muchas de ellas dedicadas, de autores como Antonio y Manuel Machado, Federico García Lorca, César Vallejo, Pablo Neruda o Rafael Alberti dan una idea de la importancia patrimonial de estos fondos, que permitirían proyectar la Casa de los Poetas como un gran centro europeo de investigación. "Por no hablar de la importancia de este conjunto para promocionar Sevilla, la ciudad que vio nacer también a Cernuda, Aleixandre y Montesinos, como un destino del pujante turismo literario", añade Antonio Muñoz.

Según la negociación en marcha, el Ayuntamiento estaría dispuesto a destinar alrededor de un millón de euros a la compra de este conjunto, "una cantidad por debajo del valor de mercado y que el propietario nos permitiría pagar con flexibilidad en diversas anualidades", prosigue el concejal de Cultura, atento no sólo al valor intrínseco de la biblioteca sino a su relación con el patrimonio de la ciudad y a la oportunidad de evitar la dispersión de este legado donde no sólo están las primerísimas figuras de la generación del 98, del 27 o del 50, sino también autores menos conocidos cuyo estudio atraería a creadores y teóricos de ambos lados del Atlántico.

Esta voluntad política de hacer de Sevilla una capital de la lectura es también visible en la relación con la Feria del Libro, que comienza mañana en la Plaza Nueva. "La Feria es un evento consolidado que puede seguir creciendo, de ahí que hayamos hecho este año un incremento significativo de 11.000 euros, pasando de 64.000 a 75.000. Queremos que la cita gane en presencia internacional y se potencien aún más las actividades paralelas, para lo cual nos comprometemos a seguir aumentando la aportación los próximos años".

El Ayuntamiento que preside el socialista Juan Espadas, "que decidió colocar la cultura en el primer nivel de la acción de gobierno vinculándola a dos sectores clave como el turismo y el urbanismo", según recuerda el delegado de las tres áreas, también está decidido a apoyar a la comunidad educativa y las familias en el fomento de los hábitos lectores. "Por primera vez hemos creado un plan de ayudas para que las librerías de barrio desarrollen talleres de escritura, clubes de lectura y otras actividades junto con las bibliotecas municipales, que disponían de una cantidad ridícula de 12.000 euros para la compra de libros que hemos subido a 60.000", prosigue Antonio Muñoz. Todo este plan municipal de apoyo a la lectura tiene en su conjunto un presupuesto de 502.652 euros, más del doble que en 2015 (230.000 euros).

"La lectura favorece la creatividad y los poderes públicos, aunque no somos los únicos actores en juego, tenemos la obligación de apoyarla y de compensar el atontamiento que produce en muchísimos jóvenes el consumo de tantos programas frívolos y estériles en televisión". En este sentido, Muñoz destaca la reunión que su equipo ha mantenido con representantes de las dos Universidades públicas sevillanas, las bibliotecas municipales y la Biblioteca Infanta Elena, así como de la Asociación Feria del Libro, para convertir el libro en un proyecto de ciudad y desarrollar un plan conjunto de trabajo. "Incluso la Universidad de Sevilla planteó optar a la candidatura de Capital Mundial del Libro, un título que desde 2001 concede anualmente la Unesco y que me interesa menos por la condecoración que por los compromisos que asumiríamos para llegar a él".

El delegado, en este caso, predica con ejemplo. Rostro habitual en la Pérgola y las casetas de la Feria del Libro desde sus días en la oposición municipal y más allá, tiene claros los títulos que piensa adquirir y recomendar en esta edición. "Tengo muchas ganas de leer el libro de cuentos de Sara Mesa (Mala letra, en Anagrama), del que tengo estupendas referencias. Acabo de terminar la última novela de Jesús Carrasco (La tierra que pisamos, Seix Barral), que recomiendo, y estoy leyendo con verdadera pasión el ensayo de Vargas Llosa La civilización del espectáculo, que trata sobre la banalización de buena parte de las políticas culturales".

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