Fest 2008 Un acercamiento a los técnicos que hacen posible el festival

La mano que mece el teatro

  • Profesionales de diversos campos de las artes escénicas de Sevilla confiesan las dificultades de trabajar para el teatro y la pasión con la que, pese a todos los contratiempos, se entregan a su oficio

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Cuando el telón se levanta, sólo es visible la labor del actor. Son muchos los profesionales que son engranajes indispensables de la maquinaria escénica: técnicos, músicos, escenógrafos, diseñadores de vestuario, productores... La lista va engordando en función de los ceros del presupuesto.

En las salas y compañías independientes el elenco de profesionales suele ser reducido y toca representar varios papeles a la vez. De eso saben de sobra los responsables de la iluminación y sonido, expertos en el arte del hombre orquesta. Viviría más tranquilo de electricista, seguro que muchos se lo han planteado, pero "el teatro tira". Juan de Dios Alcántara, técnico de la Sala Cero, reconoce que a veces ha tenido que "darle muchas vueltas al coco" para adaptar el equipo del escenario a las necesidades de una compañía. La cosa se complica cuando hay que salir de gira.

Los iluminadores de las salas sirven de soporte a los técnicos de las compañías, conciliando entre ambos recursos e ideas. "Los directores lo suelen tener bastante claro y yo intento ajustarme a la idea", asegura David Calzado, responsable de luces y sonido de La Fundición. Montar en la calle es otra cosa. Ruido, contaminación lumínica, acústica, accesos. Un rosario de inconvenientes que vuelve loco a los técnicos cuando la ciudad se convierte en escenario. De cabeza trae a Sergio Collantes, especialista de iluminación y sonido, el nuevo montaje de La Imperdible, que estrena en la Alameda. "Después de hacer el trabajo nos pasamos el día rezando al cielo. Si llueve, todo se viene abajo", asegura, mientras cruza los dedos para que el tiempo acompañe.

A los ruegos se suman también los responsables de producción. Un sector de escaso desarrollo en la capital, pero que resulta imprescindible. Eso fue precisamente lo que motivó a Toni Hurtado, Lourdes García y Verónica Díaz, para montar su empresa El Mandaíto Producciones, hoy presente en la mayoría de los festivales y eventos de artes escénicas de la capital.

Agenda y teléfono en mano, el trabajo de producción se centra en la coordinación general del espectáculo. "Trabajamos a la sombra, pero todo pasa por nuestras manos", explica Toni. Éste es el tercer año que El Mandaíto, nombre flamenco donde los haya, se ha hecho cargo de la organización del Fest, que empezó a preparar el pasado verano. "De forma individual, la producción es una tarea que hace falta en determinados espectáculos, cuando lo asume una persona que no está especializada las cosas no terminan de salir", dice Lourdes.

Pero la planificación no siempre resulta y hacer coincidir las fechas puede convertirse en un sudoku de dificultad máxima. Por ello, se intenta que todos los miembros del equipo conozcan el sistema de información y estén involucrados en el proyecto, "es la única forma de asumir retos cada vez mayores", insiste la productora.

Y en cuestión de retos, nadie como Carmen de Giles, diseñadora de lo abstracto y enamorada del teatro en general. Carmen llegó al mundo de la escena casi por casualidad. Una tienda con ropa vanguardista y un grupo de amigos con ganas de reinventar el pret à porter.

La sociedad se disolvió y la diseñadora emprendió en solitario la tarea de vestir a las primeras figuras de la escena. De Giles ha firmado el vestuario de La Jácara, de varios espectáculos de Atalaya y de la mayoría de La Cuadra. Después de 26 años poniendo el color en el escenario, dice sentirse más motivada que nunca. "Cuando me hacen un encargo sé que no me voy a dejar llevar por lo fácil", asegura, mientras repasa los últimos bocetos para el vestuario de la Ariadna de Atalaya.

En permanente proceso de creación se encuentra también Paco Seco, que hace las veces de asesor musical cuando la financiación no llega para componer música original. "El rol de compositor para teatro no existe en sí, aunque cada vez se pide más música en directo", considera el artista, que ultima los detalles para la función de danza de Producciones Imperdibles.

En cuanto a la creación de escenografías, el panorama sevillano se ha diversificado. Sin embargo, el autor de referencia continúa siendo Juan Ruesga, que estrena en mayo una exposición con todos sus montajes.

En la fusión de estilos destacan los escenógrafos Antonio Marín y Gonzalo Narbona, éste último ha llegado a utilizar la estética contemporánea con el estilo clásico en Después de Ricardo, de la compañía Avanti Teatro.

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