Un niño entra en el coliseo

  • El pianista sevillano Juan Pérez Floristán, de 14 años, ofrece este mediodía un concierto en el Teatro de la Maestranza · Interpretará en la sala Manuel García composiciones de Ravel, Falla y Moussorsgki

La noche de ayer, Juan dormiría a pierna suelta, nada especial. Hoy, para relajarse, comerá chocolate, beberá agua y, ya en el teatro, saldrá a hacer lo que sabe. En el intermedio volverá a comer chocolate, se relajará, se concentrará. Entonces regresará al escenario de la sala Manuel García del Maestranza, donde estará ofreciendo desde el mediodía un recital de piano con obras de Maurice Ravel (Sonatine), Manuel de Falla (Fantasía Baética) y Modest Moussorsgki (Cuadros de una exposición).

"Lo llevo con tranquilidad, nada de nervios", dice en los días previos Juan Pérez Floristán, de 14 años, "casi 15 ya", que debuta en el ciclo Jóvenes pianistas en el Maestranza, el acontecimiento "más importante" de su "pequeña carrera". Hijo de músicos -su padre, Juan Luis Pérez, está muy vinculado a la Orquesta Sinfónica y su madre, María Floristán, es profesora del Conservatorio Cristóbal de Morales-, Juan asume que tendrá que vivir con "sacrificios" para dedicarse a tocar el piano. "Porque me gusta. Si no fuera así, daría igual la profesión de mis padres", aclara.

"Estudiar no es un problema para mí. No lo hago con desgana, me gusta. La suerte influirá, pero la suerte hay que buscarla. La gente también suele pensar que los padres ayudan más de lo que verdaderamente ayudan. Quiero decir que ellos no tocan el piano por mí", dice Juan, admirador de Arthur Rubinstein, Daniel Barenboim y Sviatoslav Richter. El asesoramiento para los programas que interpretar suele venir de muy cerca. "Mi padres me dan muchos y buenos consejos. Mi padre es un músico muy bueno, muy inteligente, tiene ojo para elaborar programas y combinar composiciones. Y mi madre es también mi profesora", añade.

Sale poco, acostumbra a caminar para aliviar la espalda, "que sufre mucho". Se divierte más en casa, leyendo, jugando a "las maquinitas", viendo cine. Como está en una edad en la que "hay que oír de todo", procura disfrutar de la discoteca familiar. "Hay setecientos u ochocientos discos. Aunque me cuesta elegir, ahora me gusta lo lógico teniendo en cuenta mi edad: Beethoven, Debussy, Ravel. Mozart también, pero me llevará un tiempo entenderlo mejor". Estos días pasea por el barrio con Robert Schumann, cuya obra completa para piano se encuentra comprimida ahora en su reproductor de mp3.

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