A pleno sol

Mediterránea en catalán, castellano, portugués, gallego. Mediterránea en la guitarra. Meditarránea en los melismas. Mediterránea en las suaves melodías al sol. Cantora mediterránea en los íntimos arreglos, pequeñas miniaturas con el ritmo dentro. Casi galaica en alguna modulación. Mediterránea en los vientos. Mediterránea en la épica: pequeña Iliada de Calella y el corazón (los tiempos no dan para otras épicas, como no sean deportivas). El prodigio es la voz, afinada, elegante, susurrante, de terciopelo y contundente, plena de sol y vigor. Toda la frescura de su disco con Las Migas se ha trasformado en intimismo, en romanticismo de salón. En un posible romantisimo mediterráneo, social, solar y arenoso: un verano en Mallorca. Es un disco menos resultón, más maduro, más seguro y sabio. Los juegos de compás, los constantes contratiempos, son la gran baza de este disco. Claro que se trata de un compás interior, de una sombra invisible. Es una labor enorme, los arreglos que se han llevado a cabo para esta obra, pero ocultos, porque las canciones se muestran casi desnudas, que no abandonadas. El trabajo de producción ha sido engrandecer las composiciones originales despojándolas. Son trece pequeños paraísos portátiles a demanda del consumidor. En Diluvio universal la cantaora se olvida de la afinación, de la perfección formal, y se abandona a la pena del agua.

Silvia Pérez Cruz Producido por Raül Rodríguez Refree y S. P C. Universal

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