Un viaje por cinco mil años de historia

  • El Colegio de San Francisco de Paula inauguró ayer sus espectaculares jornadas dedicadas a Egipto

El Patio del Colegio San Francisco de Paula se convirtió ayer, gracias al trabajo de los alumnos de Secundaria y Bachillerato, en una réplica de una sala hipóstila de Karnak, con sus grandes columnas. Sus paredes estaban recubiertas de relieves como los de Luxor. La fuente se había transformado en la esfinge caída.

Eran signos inequívocos de que, durante tres días, el centro se traslada a miles de kilómetros y años, a Egipto, país al que se dedican las VIII jornadas que, anualmente, preparan sus más de 1.000 alumnos.

"Es la primera vez", explicaba Carlos Torrescusa, coordinador de las jornadas, "que están dedicadas a un país de África". Claro que no a un país cualquiera. Cuna de civilizaciones, lleno de enigmas, una historia milenaria y una riqueza inabarcable, Egipto da para todo tipo de actividades.

Desde exposiciones a adaptaciones musicales, representaciones teatrales, danzas o competiciones deportivas, los alumnos han preparado, a través de los distintos departamentos, un programa con más de 80 actividades para los próximos tres días, del que podrán disfrutar sus compañeros y, excepcionalmente, padres y familiares.

Como es habitual, y sin descuidar el aspecto lúdico, sobre todo entre los más pequeños, las jornadas del San Francisco de Paula son un ejemplo de tratamiento serio, alejado de los tópicos y de una enorme amplitud, de distintas realidades históricas y actuales del país, como material para estimular la creatividad. Y gracias a una gran labor de documentación que los alumnos han realizado, explica Carlos Torrescusa, "fundamentalmente por internet, pero también con libros, objetos o fotografías que sus padres o familiares han traído de sus viajes".

Han llegado incluso, apunta el coordinador de las jornadas, a comunicarse con internet con colegios de El Cairo. Algo que no extraña si se tiene en cuenta que durante las jornadas habrá actividades en español, inglés, francés y alemán. Incluso han aprendido algunos signos jeroglíficos y a elaborar pequeños mensajes.

Hay sitio para todas las edades. Los alumnos de primero de Primaria, por ejemplo, representarán un pequeño musical, Cleopatra y el niño faraón, que tiene como moraleja que la eterna juventud tiene también sus pegas. Los de 3º y 4º, un teatro musical sobre el Egipto del Siglo XXI. Las alumnas de Secundaria prepararon una danza egipcia que efectuaron ayer durante la inauguración.

Los corales del Mar Rojo, los avances de la medicina en tiempos de los faraones, las innovaciones matemáticas, la realidad político y religiosa del Egipto actual, la gastronomía -como la ensalada de garbanzos hommos o el keshk con pollo que se servirá en el menú del comedor-, todo Egipto, en general, tienen sitio en estas jornadas que hacen viajar a los estudiantes sin tener que salir de su colegio.

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