La Fiscalía dice que la víctima del parricidio estaba en coma e indefensa

  • El Ministerio Público mantiene la petición de 20 años de cárcel por asesinato

La Fiscalía de Sevilla mantuvo ayer su petición de condena de 20 años de cárcel para el hombre de 73 años que mató a su hijo de varios cortes con una segueta. La fiscal aseguró en la segunda sesión del juicio que el acusado "es un hombre frío y agresivo" que se aprovechó de que la víctima estaba indefensa y en coma por intoxicación alcohólica.

En su informe, la fiscal del caso pidió al jurado que "no se deje engañar por la imagen del acusado", un anciano sordo y sin formación, ya que mató a su hijo toxicómano "porque no podía echarle de casa" y todos los testigos manifestaron que el día de los hechos estaba "tranquilo y coherente".

La representante del Ministerio Público recordó el informe de los forenses, según el cual, la víctima tenía tal nivel de alcoholemia que estaba en coma etílico, "y por lo tanto no podía defenderse", por lo que "de esta manera el acusado se aseguró la muerte de su hijo y de que él no iba a sufrir ningún daño". "Eso lo sabía el acusado y se aprovechó de ello", pues en caso contrario no puede entenderse cómo un hombre de 73 años mató a otro de 43, añadió la fiscal.

La acusación pública destacó igualmente que los médicos no encontraron la más mínima lesión o corte en el procesado, quien dijo haber sido agredido previamente con una barra de hierro en la vivienda que ambos compartían en La Puebla de los Infantes. Previamente, los forenses que estudiaron al procesado, A. S. B., confirmaron que no presentaba ninguna lesión fruto de la supuesta agresión y señalaron que no era un enfermo mental, pese a su escasa formación y ambiente rural en el que vivía.

Aunque los forenses le examinaron un mes y medio después, en diciembre de 2006, tampoco confirmaron el alcoholismo que el acusado dijo sufrir la noche del crimen, pues en tal caso habría presentado síndrome de abstinencia y así lo habría comunicado el servicio médico de la cárcel.

Estos expertos han asegurado que el acusado explicaba su comportamiento porque "no aguantaba más a su hijo" y han añadido que lo único que repetía era: "Que Dios me perdone".

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