El escenario de la barriada nazarena Las reivindicaciones vecinales marcan la agenda de las últimas semanas

La batalla de Montequinto

  • La oposición popular se esfuerza en hacer frente común con las organizaciones vecinales para inquietar al gobierno municipal dirigido por Francisco Toscano

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En los anchos dominios nazarenos, donde reina la pax toscana, hay un territorio que se ha empeñado en quebrar el sosiego imperante. Es la barriada de Montequinto, la piedra molesta en el zapato del Ayuntamiento de Dos Hermanas en los últimos meses. Son alrededor de 40.000 residentes -más que los habitantes de municipios como Los Palacios o Carmona- y una identidad propia que la acerca más, por su perfil sociológico, a un barrio residencial de la capital andaluza que a la idiosincrasia del viejo Dos Hermanas.

Electoralmente, sin embargo, las cifras no aportan gran inquietud para los socialistas. El PSOE, que computó el 59,63 por ciento de los sufragios de la localidad en los últimos comicios locales frente al 20,56 del PP, ha vencido con comodidad en cada uno de los comicios. Así lo hizo en Dos Hermanas en las elecciones al Parlamento andaluz de 2004: 61,17 por ciento frente al 22,67 de los populares. Con todo, la imagen es algo diferente si sólo se considera el comportamiento electoral de Montequinto; allí, los socialistas obtuvieron en las últimas autonómicas un coeficiente del 56,67 por ciento frente al 25,51 de los populares. Cinco puntos más que en mayo en todo el municipio para aferrase a la esperanza.

El PP no hace más que decir que hay partido por disputar y así lo tuvo claro desde el principio su portavoz, Manuel Alcocer, responsable del repunte electoral en las últimas municipales en el hostil feudo nazareno para la formación conservadora. Convencido de que gana en las distancias cortas, Alcocer se está pateando Montequinto. El empresario nazareno -número nueve en las listas autonómicas- preconiza una oposición tranquila de corte zapaterista en armonía mimética con el efectista y fotogénico estilo Zoido de camisa y los fondillos de los pantalones remangados. El cabeza de lista al Parlamento por Sevilla y líder de la oposición del Ayuntamiento hispalense ha acompañado a Alcocer en varias ocasiones en las últimas semanas en sus visitas a la barriada.

El Partido Popular está convencido de que el perfil social de Montequinto es distinto al del resto del municipio y que no han tocado techo electoral en la zona.

En el apacible mundo del asociacionismo vecinal nazareno, Montequinto es la voz más incordiosa, quizás la única. La Plataforma por la Defensa de Montequinto, liderada desde hace años por Asunción González, y la asociación de vecinos de Condequinto del dimisionario Javier Florindo han hecho bandera del abandono sistemático al que, según el colectivo, el Consistorio somete a la barriada.

Las denuncias vecinales se han centrado en las deficiencias en la red de infraestructuras que arrastraría una población equivalente a la de varias capitales de provincia de España. El trazado del Metro -para cuya modificación fue esencial la participación vecinal-, el retraso en la construcción del centro de salud y, sobre todo, el soterramiento de la A-376 a su paso por la travesía urbana han sido los principales reivindicaciones de los colectivos de residentes. Pero sólo el asunto de la autovía de Utrera, con la persistente denuncia por parte de los vecinos del problema de la contaminación acústica y ambiental que sufren debido al abundante tráfico, ha obligado a la intervención al alcalde.

Inquietos más por el eco mediático de las reivindicaciones del colectivo liderado por Florindo que por otra cosa, el gobierno nazareno logró fracturar la acción conjunta de la Plataforma y la asociación de Condequinto auspiciando un encuentro en exclusiva con Asunción González para limar asperezas. Divide y vencerás. La cita se producía una semana después de que la entonces consejera de Obras Públicas, Concepción Gutiérrez, y el propio Francisco Toscano firmaran el 9 de enero un convenio para la mejora de la vía. Florindo fue la víctima de la reunión, al dimitir y abandonar más tarde la asociación vecinal que había presidido.

Los dos colectivos anuncian que proseguirán con reivindicaciones del mismo tenor, pero el Ayuntamiento logró aplacar la crisis a tiempo, a dos meses para las elecciones. Bastó la palabra de Toscano de que la próxima consejería de Obras Públicas que salga de las elecciones de marzo tomará nota de las demandas vecinales, como se hizo cuando se pidió el soterramiento del Metro a su paso por la barriada.

Ambas plataformas hacen gala de su independencia política, aunque forme parte de la junta directiva de la asociación de Condequinto el candidato de Coalición Andaluza al Parlamento, José Antonio Pino, cuya presencia contribuyó a la salida del anterior presidente. El PP sabe que en Dos Hermanas proclamar independencia respecto del omnipresente Ayuntamiento no es poco y no oculta su deseo de aprovechar la vía abierta por los vecinos para desgastar al gobierno local. A Alcocer le espera mucha tarea para atraerse a estas asociaciones. Son sólo tres semanas para las elecciones generales y autonómicas, pero aún tres años para las municipales, quizás ya sin Toscano.

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