La escombrera de la mina Las Cruces sufre un deslizamiento sin soportar un solo kilo de residuos

  • El vaso está diseñado para contener entre 13 y 16 millones de toneladas de minerales · La Junta y la compañía abren sendas investigaciones del incidente

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El deslizamiento en el vaso de los residuos de la mina Las Cruces se produjo sin que todavía se haya depositado en él ni un solo kilogramo de desechos. En esta escombrera, cuyas laderas sufren corrimientos, está estimado que se arrojen entre 13 y 16 millones de toneladas de mineral una vez beneficiado en las plantas de tratamiento, entre los que figuran sobre todo metales pesados que no son utilizables. Este problema se ha generado en la mejor de las situaciones, con la escombrera vacía y sin humedad por lluvia. En el peor de los escenarios, con el vaso lleno de residuos, este deslizamiento habría podido causar hipotéticamente un vertido al Guadalquivir, a través de sus afluentes, aunque no de consecuencias tan nefastas como el de Boliden en Aznalcóllar, al tratarse de materiales sólidos y secos, que no se diluirían en el agua.

Este corrimiento de tierras fue reconocido recientemente por la empresa que explota la mina, la compañía canadiense Inmet Mining, en un comunicado interno en el que anuncia la apertura de una investigación sobre los hechos y el retraso en la puesta en marcha del programa de explotación de la mina "hasta que la causa del acontecimiento sea identificada". Un portavoz de la empresa Cobre Las Cruces aseguró ayer a este periódico que se trata de un "incidente de poca relevancia" y que es algo muy habitual en las obras de esta magnitud.

La Junta ha realizado una inspección de la zona y está elaborando un informe sobre el asunto, pero de momento no tomará ninguna medida contra Cobre Las Cruces. Según fuentes de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, este deslizamiento ha ocurrido en una obra que todavía no está terminada y donde no había ni un solo gramo de residuos, por lo que no hay que lanzar un mensaje de alarma. Además, la Junta destaca la transparencia con la que está actuando esta compañía canadiense.

Para la asociación Ecologistas en Acción, en cambio, las similitudes con la catástrofe de Boliden son mucho más evidentes. Aunque el riesgo es menor debido a que los residuos de la mina de Las Cruces son sólidos, sí que podría contaminarse el agua de los arroyos cercanos en el supuesto de un deslizamiento similar cuando la escombrera esté a pleno rendimiento. La balsa en la que se almacenarán los minerales sobrantes está muy cerca del arroyo Garnacha, que lleva agua hasta el arroyo Molinos, que a su vez confluye en el Ribera de Huelva. Este río desemboca en el Guadalquivir, por lo que un hipotético vertido podría teóricamente acabar aguas abajo en este último.

La escombrera que ha sufrido el deslizamiento está construida sobre las margas azules del Guadalquivir, la misma sustancia sobre la que se erigía la balsa de Boliden. Las margas son muy sensibles a los cambios de temperatura y, tal y como se demostró hace diez años y vuelve a ocurrir ahora, no son resistentes. Según fuentes del sector de la minería consultadas por este periódico, lo ocurrido en la escombrera de Las Cruces es un deslizamiento rotacional de ladera, con las clásicas grietas de tracción en la parte superior del mismo y los no menos clásicos lóbulos en la zona inferior. De hecho, el vaso está cubierto con una malla geotextil y en las fotografías aéreas tomadas por Ecologistas en Acción se aprecian bultos bajo esta especie de plástico de protección.

Lo que sí parece claro es que la compañía minera ha errado en los cálculos a la hora de construir la escombrera, posiblemente por la falta de experiencia en terrenos como los del valle del Guadalquivir. Las condiciones de inestabilidad en materiales naturales limoarcillosos como las margas azules son manifiestas a partir de inclinaciones de 11 grados. En cambio, la pendiente del vaso de residuos puede estar entre los 30 y los 35 grados, es decir, tres veces superior a lo recomendable.

Un error de cálculo similar ya lo padeció Cobre las Cruces en la corta de la mina, donde actualmente se está realizando una ampliación con el fin de rebajar la pendiente de los taludes y acondicionarlos a las recomendaciones del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex). Esto supone un incremento de extracción de unos 50 millones de toneladas más de margas que se depositarán en las escombreras, con lo que se añade un factor más de inestabilidad.

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