La zona de los baños árabes será urbanizada

  • El Consistorio anuncia mejoras en las calles aledañas y un plan para poner en valor los restos como reclamo turístico

El Ayuntamiento espera urbanizar este año las calles aledañas al recinto que alberga los baños árabes de época almohade, cuyos muros serán además reforzados. Por otro lado, el gobierno local que dirige el alcalde Juan Bautista Ginés propondrá a la Junta el diseño de un plan para la recuperación integral de los antiguos hamman o baños públicos, de forma que se revaloricen como activo turístico.

El propio Juan Bautista Ginés informó a Europa Press de que un ceramista contratado a tal efecto sigue reproduciendo la cerámica que, según los estudios, ornamentaba estos baños datados en los siglos XII o XIII y enclavados en la finca o Huerta de Santa Rita, en el borde del casco urbano.

El primer edil señaló que a lo largo de 2008 se urbanizarán las calles que rodean al conjunto arqueológico, formado principalmente por una estancia que podría tratarse de la habitación caliente (al-bayt as- sajun) o de la intermedia (al-bayt al-wastani), se reforzarán además las tapias que componen su cerramiento y rehabilitarán los jardines exteriores del recinto, de estructura rectangular de ocho metros de largo por cuatro de ancho.

El alcalde recordó que el delegado provincial de Turismo visitó recientemente la zona y subrayó que el conjunto histórico será restaurado y transformado en un activo turístico de mano de la Junta, aunque esas actuaciones aún deben ser objeto de estudio y negociación por parte de ambas administraciones.

Los baños árabes de Palomares, son, junto con los de la Reina Mora de la capital, los únicos yacimientos de este tipo que perduran en la provincia. De gran valor tanto por su localización en el medio rural como por su buen estado de conservación, los vestigios están formados fundamentalmente por el baño público, fechado entre los siglos XII y XIII con su bóveda esquifada.

Su interior podría haber sido decorado originariamente con ataurique, aunque los encalados y pinturas posteriores impiden confirmarlo. Lo reducido de sus dimensiones concuerda con las descripciones del cronista de la época Idrisi, que recoge la existencia de pequeñas instalaciones balnearias en las aldeas del Aljarafe sevillano.

De los otros restos integrados en la zona arqueológica, destaca un pozo donde funcionaba una noria para sacar el agua. En la delimitación también se han tenido en cuenta las noticias, no confirmadas arqueológicamente, de la existencia en las proximidades de una alberca de unos ocho metros de largo por cuatro de ancho.

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