GATA-HURDES (CÁCERES)

Tras los pasos del emperador

  • Carlos V viajó desde la villa de Tornavacas hasta Jarandilla, ruta que ahora hacen los senderistas

Con velas en las astas de los toros, los cristianos cacereños de Tornavacas, liderados por el conde de Castilla Fernán González, consiguieron ahuyentar a los moros. Un particular caballo de Troya que le dio nombre a la villa, tal como representa su escudo de armas.

Es en este lugar donde comienza la ruta de Carlos V, camino que realizó el mismo monarca en 1556 para dirigirse al Monasterio de Yuste y pasar allí su último año de vida. El retiro del rey, y emperador del Imperio donde nunca se ponía el sol, en tierras extremeñas dejó una marcada huella y dio origen a leyendas e historias que los viajeros recrean cuando siguen los pasos desde la villa de Tornavacas hasta Jarandilla, atravesando el paisaje cacereño de la Reserva Natural de la Garganta del Infierno.

Otra de las peculiaridades de este lugar, perteneciente a la casa de Oropesa, es su calle principal dividida en tres tramos: calle Real de arriba, Real de en medio y Real de abajo. Nobles edificaciones y callejones techados con oscuras maderas que huelen a heno componen esta villa junto al río Jerte. Aquí, Carlos V, tal como narran algunas crónicas, se encontró a unos pescadores quienes de inmediato le ofrecieron las truchas recién capturadas en el río. Además, los aldeanos le ofrecieron alojamiento al entrar en el pueblo pero prefirió dormir en casa de su criado Juan Mendez-Dávila. El emperador fue obsequiado por todos y dio audiencia a todos aquellos que fueron a hablar con él, algo inédito .

El resto de la ruta discurre por el bosque de Reboldo, el valle de la Garganta del Infierno, en pleno corazón de la reserva natural, y el puente romano que el viajero cruza con aromas de jaguarzo, cantueso, tomillo y brezo blanco. El sendero continúa hasta el Puerto de las Yeguas, a 1.500 metros de altitud, para finalmente ver La Vera y las llanuras del Campo Arañuelo. Aquí fue donde Carlos V pronunció “no volveré a franquear otro puerto más que el de la muerte”. El final del camino es el castillo de los Condes de Oropesa, actual Parador de Turismo, de Jarandilla de la Vera y donde Carlos V vivió cuatro meses hasta que terminaron las obras del Monasterio de Yuste. Dicho conjunto arquitectónico fue ampliado ya que no poseía las dependencias necesarias para albergar al monarca y a las casi 70 personas del séquito. Fueron 19 meses los que el rey permaneció aquí. Sus habitaciones estaban ubicadas junto al coro de la iglesia, lo que le permitían asistir a los oficios religiosos desde su propio dormitorio, sentado en su litera, donde permanecía postrado debido a la grave afección de gota que le aquejaba. Durante su estancia en Yuste, numerosos personajes de la Corte pasaron por allí para visitarle, entre ellos el propio monarca Felipe II.

En total, se trata de una ruta de 28 kilómetros que los senderistas pueden realizar a buen ritmo en 8 horas.

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