Arias y habitaciones en el Arenal

  • Hostelero y cantante de óperaOliva mezcla su negocio con su pasión por la ópera, y dice que el principal motivo para abrir su hostal fue para conocer personas de todo el mundo. Afirma que el éxito del establecimiento se debe al boca a boca de los turistas que lo visitan a diario

Al llegar al interior de algún hostal es común encontrarse con fotografías y cuadros que capten la atención del visitante. Es el caso del hostal Arenal, ubicado en el barrio del mismo nombre, de cuyas paredes cuelgan decenas de fotos con personas cantando y actuando en obras teatrales. Al preguntar quién protagoniza todas las actuaciones, sorprende saber que se trata del propio dueño del hostal, Francisco Oliva, quien además de llevar las riendas de su negocio también se dedica a su gran pasión: cantar ópera (es barítono). Francisco es sevillano, tiene 49 años, está separado y tiene dos hijas adultas de quienes dice que son su razón de vivir. Ha participado en la zarzuela La Tabernera del Puerto y ahora está en Las Palmas, de gira con el Coro del Teatro Maestranza, del que forma parte, cantando en el Fidelio que produjo el teatro del Arenal. Además de cantar en el coro, a veces le contratan como solista dentro y fuera de Sevilla.

Descubrió su afición por el canto en 1992, un año después de montar el hostal Arenal, cuando fue a ver una ópera al Maestranza y le dieron la oportunidad de ser maquinista. Este hostelero-artista ha participado desde entonces en obras como El barbero de Sevilla, Turandot, Nabucco, Rigoletto y Don Carlo. Ha cantado en espectáculos cuyos protagonistas eran figuras míticas como Plácido Domingo y Alfredo Kraus. Francisco afirma que es una suerte hacer lo que realmente ama y asegura que cantará hasta el día que muera.

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