Atropellos mortales: El inicio de año más trágico

  • En menos de mes y medio han muerto tres peatones, sólo uno menos que la cifra total de víctimas de 2015.

Los dos primeros meses del año están siendo negros para el tráfico rodado en la ciudad. No sólo los motoristas están sufriendo un incremento de los accidentes con consecuencias graves, sino que los atropellos a peatones también se han multiplicado. En menos de mes y medio, el periodo transcurrido entre el 10 de enero y el 21 de febrero, se han registrado en Sevilla capital tres muertes por atropello. Es decir, sólo una menos que en todo el año anterior, que se cerró con cuatro accidentes de este tipo con víctimas mortales.

Desde el año 2012 hasta hoy, el Ayuntamiento de Sevilla tiene registrados 11 atropellos mortales en el interior de la ciudad. Sin embargo, estos datos son incompletos, puesto que sólo recogen los de la Policía Local en el momento de la intervención. Sólo incluyen, por tanto, las muertes en el acto. Esto significa que no están incluidas las víctimas que murieron horas o días después en los hospitales como consecuencia de sus heridas. Así, por ejemplo, según los registros del Ayuntamiento, en el año 2015 murieron sólo tres personas en otros tantos atropellos, mientras que en ese año hubo al menos una muerte más que no está incluida en esta estadística.

Según las cifras municipales, una persona murió en 2012, tres en 2013, una en 2014, tres en 2015 y tres van ya en 2016. Los datos que maneja la Dirección General de Tráfico, que en su página web tiene disponibles los balances de los años 2013 y 2014, difieren ligeramente de éstos. Según la DGT, en 2013 murieron dos peatones en Sevilla capital, resultaron heridos graves otros 13 y leves 220. En 2014 fallecieron otros dos, nueve sufrieron heridas graves que requirieron hospitalización y 228 acabaron con lesiones leves.

En cualquier caso, desde 2012 hasta hoy, este periódico tiene constancia de al menos catorce víctimas mortales entre peatones y ciclistas atropellados por vehículos a motor en el interior de la ciudad. Aunque no hay un patrón común ni tampoco puede establecerse claramente una clasificación de calles en función del riesgo que representan para los peatones, sí que pueden apreciarse algunas características similares en algunos de estos accidentes ocurridos en los últimos años. La mayoría, por ejemplo, sucedieron de noche o de madrugada, hora a la que hay menos tráfico y, por tanto, los coches pueden circular a mayor velocidad. Esto hace que el impacto sea más violento y las lesiones más graves que un atropello que se produzca a hora punta, en la que los coches circulan por necesidad a una velocidad mucho más reducida.

En siete de los catorce accidentes con víctimas mortales ocurridos en Sevilla desde 2012 se dio esta circunstancia. Los atropellos se registraron de madrugada o bien a primera hora de la mañana de los fines de semana, sin apenas tráfico. De los tres ocurridos en el último mes y medio, hubo uno a las ocho de la mañana de un domingo, otro minutos antes de la medianoche de un domingo a lunes y el último la madrugada de un domingo a lunes.

Todos ocurrieron en avenidas principales de la ciudad, donde se pueden alcanzar velocidades más elevadas que en calles pequeñas o estrechas. Los tres de este año sucedieron en la avenida Esperanza de Triana, en la Ronda de Pío XII y en Concejal Alberto Jiménez Becerril. Entre los anteriores hay casos en otras arterias principales de la ciudad como la avenida de Andalucía, la Resolana, Cardenal Bueno Monreal o Juan Pablo II.

Después de una racha negra de atropellos ocurrida en el año 2010, cuando murieron dos chicas en el Paseo de Colón y otra más a la salida de la discoteca EM, en Tablada, el entonces alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, planteó la posibilidad de reducir la velocidad máxima permitida en el casco urbano a 30 kilómetros por hora. Ese proyecto nunca llegó ni siquiera a la fase de estudio y la velocidad máxima permitida en ciudad sigue siendo de 50 kilómetros por hora.

Cuatro de los conductores implicados en los atropellos dieron positivo en los controles posteriores por consumo de alcohol o drogas. Uno de ellos, el del accidente ocurrido en la calle Santa Fe esquina Virgen de Luján en abril de 2015, llegó incluso a subir el vehículo en la acera y arrollar a las personas que se encontraban en ella, causando la muerte a una mujer y heridas a su marido y una pareja que les acompañaba en ese momento. En el último caso, el de la Ronda de Pío XII, el conductor dio positivo tanto en la alcoholemia como en el consumo de estupefacientes.

Esta cifra encaja con las que figuran en el último estudio sobre víctimas mortales de accidentes de tráfico del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, realizado en el año 2014. Este informe destaca que el 40% de los fallecidos en siniestros analizados por varios laboratorios -entre ellos el de Sevilla- iba bajo los efectos del alcohol, alguna droga o fármaco.

Seis de las víctimas tenían 70 años o más. La edad influye directamente en la pérdida o disminución de los reflejos. Algunos de los ancianos que fallecieron cruzaron la calle de manera indebida, pero otros simplemente tropezaron, como es el caso del hombre de 77 años que perdió el equilibrio cuando paseaba por la acera en la Avenida de Andalucía y cayó al carril bus justo en el momento en que pasaba el autobús de Alcalá de Guadaíra. Otro, como el que invadió la calzada de la avenida Juan Pablo II en septiembre de 2013, pudo confundirse al existir una antigua señal de un paso de peatones que no había sido borrada del todo. El hombre, de 80 años, fue atropellado por una motorista de 40. Ambos murieron.

En cuanto al tipo de vehículos implicados, la gran mayoría de los casos fueron turismos, pero también hubo dos personas que fallecieron atropelladas por motocicletas y otras dos por autobuses. Todos los fallecidos eran peatones, salvo dos ciclistas y un niño de 13 años que iba en un monopatín. En dos de los accidentes, uno ocurrido en la avenida de la Paz en diciembre de 2013 y otro en la avenida Concejal Alberto Jiménez Becerril el 14 de febrero de 2016, los peatones que murieron estaban tendidos en mitad de la vía por causas que se desconocen. Uno de los casos, el de la avenida de Montesierra, fue intencionado. En él murió un hombre de 31 años, Francisco Javier Gómez, alias el Muñeco, atropellado por Jonathan Silva Bruno, conocido como Yoni el Prestamista. Ambos habían mantenido una pelea anterior en el interior de un bar.

Los atropellos mortales no han sucedido sólo en el casco urbano de Sevilla, sino que también ha habido varios casos en la provincia. En el último año hubo varios accidentes de este tipo. Un hombre murió arrollado por su propio coche al intentar frenarlo en una cuesta abajo en Morón, otro golpeado por una barredora de la empresa de limpieza de Osuna, otro atropellado por un coche en una avenida sin señalizar y sin iluminar de Tocina, otro por un conductor que se dio a la fuga en un polígono de Coria y uno más que fue perseguido y atropellado hasta cinco veces por un joven al que debía dinero en Marchena. En Lebrija, ya este año, una conductora huyó tras atropellar a dos ciclistas y causar la muerte de uno de ellos.

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