Ayuda al prójimo, metro a metro

  • La Plaza Nueva acogió ayer la iniciativa Kilómetro Solidario de la parroquia Nuestra Señora de Guía de Camas

Mañana de sábado con un sol espléndido, sevillanos y turistas pasean o van de compras y en las escaleras del Ayuntamiento los participantes de una boda se fotografían con sus trajes de gala a pocos metros de donde un grupo de ciudadanos ha montado un pequeño tinglado al que se acercan, muy poco a poco, algunos viandantes.

Así, confesaba Maribel Morena, iba a ser difícil cumplir el objetivo de cubrir, euro a euro, pulgada a pulgada, el Kilómetro Solidario, la enésima iniciativa de la parroquia de Nuestra Señora de Guía de la Pañoleta, en Camas, que desde hace tres años lleva a cabo de una manera oficial lo que lleva haciendo desde que se fundó hace 52 años, "ayudar a los más desfavorecidos", explica Fernando Camacho, uno de los sacerdotes de la parroquia.

El otro es Gonzalo Flor, que lleva 30 años, cinco menos que su compañero, en esta parroquia que el segundo denomina como "atípica, porque los feligreses vienen de Sevilla capital y de otros pueblos, incluso de oros países. Es una parroquia internacional".

E internacional es también el ámbito que alcanza su ayuda. Durante muchos años colaboraron con un proyecto en Ruanda, "pero con el genocidio todo se vino abajo". Ahora, lo hacen con asociaciones como Saqueo, que ayuda a los presos, o con otros proyectos solidarios con Perú.

La iniciativa del Kilómetro Solidario -que se completa con el concierto de hoy en la parroquia de Nuestra Señora de Guía- que tenía como objetivo cubrir la distancia de un kilómetro con euros -unos 45.000- estaba destinada a financiar cinco de esos proyectos: el de Crecer con Futuro en el basural de Encarnación (Paraguay), el de Amigos de Brasil en un barrio de favelas de Bayeux-Paraíba, el centro de formación de las Hermanas de la Asunción en Kinhasa (República del Congo), el asilo para mayores y enfermos sin recursos de los Hermanos de San Juan de Dios en Quito, Ecuador, y el pozo de agua en una pequeña comunidad de Nigeria.

Un pequeño cochecito marcaba la altura donde se iban acumulando los metros de euros, mientras que una charanga animaba el cotarro y los interesados podían asistir a las proyecciones audiovisuales sobre los proyectos en cuestión. Toda una aventura, explicaba Fernando, impulsada por los feligreses de la parroquia, "que se les ocurren ideas que al principio nos parecen absurdas y luego salen adelante".

Más de cien voluntarios, como Maribel Moreno, trabajan en los proyectos de la parroquia y ayer se turnaban en la Plaza Nueva. "Impulsamos cosas porque tenemos dos sacerdotes que nos lo permiten", apuntaba Maribel.

Ambos ofrecen una versión diferente de la que, posiblemente, sea la mayor ONG del mundo, la Iglesia. "Me parece muy positiva -afirmaba el Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo- la respuesta de la Iglesia de base a las situaciones de injusticia del mundo. Siempre es bueno que los creyentes ayuden a resolver problemas en vez de crearlos".

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