Carretero porque lo lleva en la sangre

  • CarreteroGeneraciones de su familia han manejado yuntas de bueyes, algo que él hace desde niño y sigue haciendo por afición, lo que le ha llevado a ganar los tres últimos concursos de yuntas de Villamanrique de la Condesa

"Para ser un buen carretero primero hay que llevarlo en la sangre", asegura Fernando León. Y está claro que él lo lleva. Su abuelo y su padre manejaban y yuntas de bueyes, por lo que él, con apenas 7 u 8 años, desde bastante más abajo de la cerviz de los enormes animales, comenzó a aprender un oficio que en realidad es una afición para él. Por las mañanas, este natural de Gines trabaja en la construcción, y por la tarde, se va al campo a practicar con las yuntas, aquellas con las que sus antecesores trabajaron en faenas agrícolas, algo que, "por suerte o por desgracia", él no tuvo que hacer. La práctica, añade, también es importante, "sobre todo que te conozcan los animales, porque nunca sabes por dónde te van a salir". Los dos que tiene son mezcla de toro bravo, combinación que les da una malicia que a los suyos, dice, "se les calmó hace ya mucho tiempo", pero también los hace más aptos para el trabajo. Los resultados, desde luego, no pueden ser mejores: Fernando se ha proclamado, por tercer año consecutivo, ganador del importante concurso de yuntas de Villamanrique de la Condesa, donde 18 participantes completaron las 11 pruebas de fuerza, habilidad, manejabilidad y doma. A pesar de sus victorias, a él lo que le gusta es el Rocío, aunque crea que el tiempo de los bueyes, "por los impedimentos que nos ponen", tiene fecha de caducidad. "Sin ellos, el Rocío no será el mismo".

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