División de opiniones entre los historiadores

  • Tres de los consultados piden respeto a algunos políticos o intelectuales franquistas y dos abogan por borrar toda la lista

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De cuatro historiadores de la Universidad de Sevilla consultados por este periódico y un quinto que prefiere no revelar su identidad, tres de ellos coinciden en que se borren del callejero los autores cuyo único mérito fue el golpe militar o la violencia de la represión franquista, pero no así el nombre de algunos políticos o intelectuales simpatizantes del régimen de Franco que destacaron en otras parcelas. Por contra, otros dos piden que se eliminen todos los elegidos por el Ayuntamiento por considerar que no merecen homenaje alguno.

Rafael Sánchez Mantero, José Manuel Macarro y Concha Langa son partidarios de mantener a los personajes -se resisten a citar nombres- que hicieron cosas por Sevilla que no tengan que ver con la violencia de la guerra y ven absurdo retocar los rótulos de José María Pemán, Plaza Ruiz de Alda y Marqués Luca de Tena para eliminar alusiones políticas. Leandro Álvarez Rey y otro experto -que prefiere no aparecer- opinan que todos los nombres deben desaparecer.

En el listado de los violentos cuya desaparición del callejero no suscita dudas entrarían la veintena de militares o militares retirados de diferente rango que participaron en el golpe militar de 1936 y en la Guerra Civil. El Capitán Pérez de Sevilla (el artillero que disparó cañones delante del Ayuntamiento contra el gobierno civil), el general Luis Alarcón de la Lastra (terrateniente y ex diputado de la CEDA que lidera un piquete de ametralladoras en el puente de Triana, según relata el historiador Juan Ortiz Villalba en Del Golpe militar a la Guerra Civil. Sevilla 1936), Ramón de Carranza (ex capitán y alcalde nombrado por Queipo de Llano que participa en la conspiración previa al golpe e interviene en un frente que asalta Triana).

Hay más militares: cabo Francisco Díaz López y soldado Julián Carrión Bayón, capitán Tassara Buiza, comandante Morales León, general García de la Herranz (muerto en julio de 1936 y compañero de Sanjurjo en el conato de sublevación en Sevilla en agosto de 1932), general Goded (capitán general de Cataluña sublevado el 18 de julio de 1936), capitán Vigueras (por su contribución al levantamiento), general Orgaz (también organizó el cuerpo de alféreces provisionales), general Martínez Vara del Rey (lidera el sabotaje contra el aeródromo de Tablada el 18 de julio) y sargento Manuel Olmo Sánchez (lleva armas a Utrera).

Hay un grupo de aviadores militares que murieron en plena contienda: Carlos Haya, García Morato, Francisco Díaz-Trechuelo, Bermúdez de Castro, José María Osborne, Manuel Vázquez Sagastizábal, Sebastián Recasens y Tomás Murube. La asociación de vecinos Huerta de Santa Teresa, en Nervión, defiende mantener las calles de estos dos últimos por ser destacados pilotos del Aeroclub de Sevilla.

Otro grupo de calles de las que se quieren eliminar están dedicadas a personajes que fueron de derechas o falangistas como Sancho Dávila (pariente de los Primo de Rivera y jefe de Falange de Sevilla en 1933 y luego de Andalucía), Manuel Fal Conde (abogado y carlista responsable de la comunión tradicionalista desde 1930 que participó en el intento de sublevación de Sanjurjo en 1932), así como a otros que fallecieron en el golpe militar como José Ignacio Benjumea, Luis Mensaque y Eduardo Rivas (en 1935). Y periodistas como Domingo Tejera (del diario carlista La Unión), de quien Ortiz Villalba asegura en su libro que a partir de 1936 convirtió el periódico en tribuna desde la que se señalaba a quién fusilar. Hay tres calles de localidades con enfrentamientos en la Guerra Civil: Belchite, Brunete y Somosierra. Peñarroya y Pozoblanco se mantendrán añadiéndoles "Villa de" para quitarles el matiz de la guerra.

Los nombres que más dividen a los historiadores consultados son los de políticos o ministros de la Dictadura de Franco como Pedro Gutiérrez Calderón (alcalde de Alcalá), José María Martínez Sánchez Arjona (vivienda), Pedro Gual Villalví (ministro sin cartera y presidente del Consejo de Economía Nacional), Utrera Molina (gobernador civil de Sevilla de 1962 a 1969 y actual suegro de Alberto Ruiz Gallardón), Mariano Mota (rector; dirigió la depuración política de la Universidad y de la enseñanza primaria y secundaria) y presidente Carrero Blanco. Y otros protagonistas tras el golpe, como Joaquín Benjumea Burín (presidente de la Diputación Provincial nombrado por Queipo de Llano y ministro económico).

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