Enganches Un viaje al siglo XIX

  • 62 participantes lucen en la Real Maestranza en la tradicional exhibición, que cumple 28 ediciones

              Enganches                            Un viaje al siglo XIX 

 62 participantes lucen en la Real Maestranza en             la tradicional exhibición, que cumple 28 ediciones

El Paseo de Colón y las calles Adriano y Antonia Díaz se transformaron ayer, un año más, en escaparates de otra época. Vistosos carruajes del siglo XIX y principios del XX conducidos por cocheros y lacayos se apostaron en el entorno de la plaza de toros para participar en la XXVIII edición de la Exhibición de Enganches, un espectáculo reconocido como un museo viviente que hace perdurar tradiciones tan antiguas como la mantilla española o el arte de conducir coches de caballo. Los miembros del jurado comenzaron a valorar, a las diez de la mañana, cada detalle de cada uno de los 62 enganches. Desde la visión de conjunto hasta la calidad de las mantillas o la pose de los caballos y mulos son valorados cada año. La primera fase de este tradicional certamen llena de gente el barrio del Arenal cada domingo de preferia. El día se presentaba ayer espléndido. Los abanicos y sombreros, complementos imprescindibles en la zona de Sol de la Real Maestranza.

El espectáculo comenzó a las doce del mediodía con los primeros carruajes de protocolo. El desfile dedicado a Colombia contó con Marina Danko como madrina de honor. Veinte bailarines colombianos de la agrupación Carnaval de Barranquilla en Barcelona ofrecieron una nota de color a través de dos números de baile que dieron paso a la exhibición ecuestre. Ocho tandas y cada una reunió a alrededor de nueve carruajes, la antesala de los paseos a caballo de la Feria, a punto de comenzar. Entre los primeros que pisaron el coso destacó el número 11, un carruaje procedente de Italia, que arrancó el aplauso del público en varias ocasiones. Un modelo que fue utilizado en otra época como coche de carreras concentró las miradas en la Maestranza por la agilidad de su cochero y la belleza del paso de su caballo.

Enganches de todas las modalidades (limonera, tronco, tándem o tresillo, entre otras) aparecieron por la puerta de cuadrillas. Un enganche que suele poner a prueba a su cochero es el tándem, considerado como una de las variedades más complejas de guiar. El cochero del número 32, un tándem, mostró su maestría al tomar las riendas de los dos caballos con una sola mano. El 33, un modelo del carruaje que se utilizaba durante la Feria como tribuna para observar las carreras de caballos, también atrapó a la curiosidad del público. A medida que la jornada avanzaba, el calor se hacía notar con mayor intensidad en la plaza. Tras dos horas de espectáculo, los últimos enganches se despidieron en el coso a las dos de la tarde, hasta 2014.

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