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Hospederías: El silencio y la paz que ofrecen los conventos

  • Cinco cenobios de la provincia habilitan parte de sus estancias para descansar.

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Un remanso de paz y tranquilidad en la jungla de la ciudad. Los conventos de clausura se han convertido en una opción muy a tener en cuenta por los visitantes que acuden a la provincia de Sevilla para disfrutar de sus múltiples bondades. Cinco comunidades de religiosas, tres de ellas en la capital, disponen de pequeñas hospederías para todos aquellos que necesiten pasar unos días alejados del ruido y disfrutar del silencio de estos espacios de oración. Son hospedajes sencillos y económicos, ideales para la reflexión y el descanso.

El primer monasterio que decidió abrir una hospedería fue el de San Clemente. Lo hizo en el año 1992, cuando se hicieron las obras de rehabilitación para convertirlo en una de las sedes del pabellón de Sevilla durante la Exposición Universal. Las religiosas cistercienses ponen a disposición de todos los que quieran pasar unos días de retiro y oración cinco habitaciones con baño individual, además de una capilla. "Principalmente están destinadas a personas que quieran retirarse para la oración, lo que no quiere decir que pueda venir todo el que quiera", explica la madre abadesa. El régimen de alojamiento depende del tipo de huésped. Los que acuden para oración disponen de pensión completa, para el resto, lo habitual es sólo el desayuno. Las habitaciones son individuales, aunque también disponen de un piso para cuando acuden matrimonios.

En la calle Bustos Tavera, en pleno casco histórico, el convento de Santa María del Socorro dispone de tres habitaciones dobles, una triple y una con cama de matrimonio. Esta hospedería abrió en el año 2005, cuando las religiosas remodelaron la primera planta después de dejar de funcionar la residencia universitaria. Son las propias monjas las que se encargan de atender a los huéspedes, aunque también gozan de su independencia. El convento dispone de salón comedor. Aseguran las religiosas que todos los que eligen sus estancias para pasar unos días se van con una satisfacción plena.

Muy cerca de las plazas de la Gavidia y San Lorenzo, en la emblemática calle Cardenal Spínola, las monjas capuchinas del convento de Santa Rosalía también decidieron en 2002 adaptar la antigua casa del capellán como hospedería. Este convento es el lugar idóneo para quien quiera retirarse a meditar, incluso pueden disponer de la iglesia para celebrar la eucaristía. La hospedería está totalmente aislada del claustro, por lo que la salida y la entrada son totalmente independientes. Son muchos los peregrinos del Camino de Santiago que se alojan aquí. La mayor ocupación se produce en Semana Santa.

Marchena y Constantina también disponen en sus núcleos urbanos de dos hospederías conventuales. En la bella localidad de la Campiña, con un patrimonio digno de descubrir, se alza la hospedería del convento de la Purísima Concepción, también conocido por Santa María. Dispone de 13 amplias habitaciones con baño. En la Sierra Norte, las religiosas jerónimas de Constantina cuentan con un entorno único que garantiza un clima de silencio y soledad muy cerca del pueblo. Ofrecen 12 habitaciones individuales, 3 dobles y un apartamento, con estancias que se pueden prologar hasta 10 días.

1992

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