Interior activa un protocolo para desapariciones tras el caso Marta

  • Una base de datos de personas desaparecidas, un sistema de alerta que difunda masivamente las imágenes de los ausentes y un teléfono para asuntos de menores son los ejes del plan de actuación

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El Ministerio del Interior ha creado un protocolo de actuación policial para desapariciones que otorga especial atención a los casos de menores. Este modelo a seguir llega justamente después de que los padres de Marta del Castillo denunciaran la desatención que sufrieron en los primeros momentos de la ausencia de su hija y solicitaran al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que estableciera unas pautas para dar prioridad a las desapariciones de los menores.

El protocolo, al que ha tenido acceso este periódico, ya ha sido remitido a la Jefatura Superior de Policía en Andalucía Occidental. Debe estar en funcionamiento en tres meses y establece una serie de instrucciones que las Fuerzas de Seguridad del Estado tienen que seguir cada vez que reciban una denuncia por desaparición. Entre estas medidas está la creación de una base de datos de personas desaparecidas y cadáveres sin identificar, en la que ya están trabajando tanto la Policía Nacional y la Guardia Civil como otros cuerpos policiales que no dependen del Estado, como son los Mossos d'Esquadra, la Ertzaintza y la Policía Foral de Navarra.

Interior también trabaja en el diseño de un sistema de alerta inspirado en el modelo Ambar implantado en EEUU. En España recibirá el nombre de Sistema de Alerta por Desaparición de Alto Riesgo (Sadar), que consistirá básicamente en la difusión masiva de las imágenes de los desaparecidos a través de los medios de comunicación y en potenciar los llamamientos a la colaboración ciudadana. La idea del Ministerio es que el Sadar permita enviar mensajes también hacia fuera de las fronteras del país, sobre todo en los casos en los que se tengan sospechas de que el desaparecido haya salido de España.

A estas medidas se le añade la creación de un número de teléfono, el 116000, exclusivo para los casos de niños desaparecidos. El teléfono estará gestionado directamente por las Fuerzas de Seguridad y a él podrán llamar las personas que quieran denunciar una desaparición de un menor y las que tengan alguna información relevante sobre el paradero.

En las comisarías y cuarteles existirá un modelo de denuncia por persona desaparecida, de forma que una vez presentada, ésta se integrará directamente en la base de datos nacional. En el registró se cotejarán los datos de los desaparecidos con los de los cadáveres encontrados que todavía no han podido ser identificados. En caso de posibles coincidencias, se enviarán alertas a las unidades de Policía Científica y Criminalística.

Otra de las novedades que contempla el protocolo es la notificación de los datos del desaparecido a todas las patrullas del servicio. Si el denunciante aporta una imagen de la persona desaparecida, esta será remitida en ese momento no sólo a las unidades de la Policía Nacional o la Guardia Civil, sino también a las policías autonómicas y locales. La desaparición se comunicará inmediatamente, y no pasadas unas horas, a la unidad de Policía Judicial competente en cada caso. Es decir, una denuncia por desaparición de un menor pasará al Grupo de Menores en ese instante, sin que haya que esperar a la mañana siguiente o al lunes en caso de que sea fin de semana. La denuncia también se incluirá a nivel nacional en la base de datos de señalamientos nacionales y a nivel comunitario en el sistema de información de Schengen.

Interior otorga una especial prioridad a los casos de menores, que califica siempre de alto riesgo, "con independencia de la presunta voluntariedad o no de la desaparición". En los casos de mayores, serán calificados de alto riesgo cuando la desaparición parezca forza y existan indicios de un posible secuestro o de peligro para la vida o la ausencia de la persona "esté en contradicción total con su comportamiento habitual". También serán de alto riesgo los casos de discapacitados, de ancianos, de enfermos, de víctimas de la violencia de género, de personas en tratamiento médico o de personas violentas cuya desaparición puede constituir un peligro para la integridad física de terceros.

En todos los casos considerados de alto riesgo, la Policía tendrá que "realizar una inspección ocular del lugar o lugares relacionados con el caso y establecerá las directrices del eventual dispositivo de búsqueda". Paralelamente, la unidad de Policía Científica cumplimentará el formulario internacional de datos sobre personas desaparecidas de la Interpol. También se remitirá la información a todos los cuerpos policiales, al Centro Permanente de Información y Coordinación (Cepic) de la Secretaría de Estado de Seguridad, a la Delegación o Subdelegación del Gobierno correspondiente y a los puestos fronterizos y controles aduaneros.

Además, se valorará la conveniencia de emitir una alerta internacional y de establecer una célula de seguimiento. Aquí se designaría a un portavoz oficial ante los medios de comunicación y un enlace que centralice el contacto con la familia del desaparecido. A todo esto se le añade el chequeo de bases de datos y registros públicos para detectar información o movimientos de la persona desaparecida y un continuo contacto con la familia para tener todos los datos posibles de la misma.

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