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Juan Valdés, profeta en su tierra

  • Distinción. El pintor pacense recibió el título de Hijo Predilecto de Badajoz

Juan Valdés, rodeado de familiares y amigos que acudieron a su nombramiento como Hijo Predilecto de Badajoz. Juan Valdés, rodeado de familiares y amigos que acudieron a su nombramiento como Hijo Predilecto de Badajoz.

Juan Valdés, rodeado de familiares y amigos que acudieron a su nombramiento como Hijo Predilecto de Badajoz. / d. s.

El cartel era impresionante. Al cante, Fosforito. Al baile, Cristina Hoyos y Pepa Montes. A la guitarra, Ricardo Miño y Paco Cepero. Todos ellos ocupaban sus asientos en el salón de plenos del Ayuntamiento de Badajoz, donde su amigo el pintor Juan Valdés recibía el pasado viernes del alcalde de la ciudad, Francisco Javier Fragoso, el título de Hijo Predilecto de Badajoz. Hermano simbólico de los 152.000 habitantes de esta laboriosa ciudad extremeña próxima a la frontera con Portugal y atravesada por el río Guadiana, que nace en la Mancha y desemboca en Ayamonte.

Juan Valdés nació en 1942 en Badajoz, en un edificio conocido como el Convento por haber sido antiguamente monasterio y que con el tiempo devino en corrala. En 1959, con una beca de la Diputación Provincial de Badajoz, con una mano delante y otra detrás, llegó a Sevilla para estudiar en la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Quedó huérfano a muy temprana edad. El timón de su vida lo tomó su abuelo Agustín, a quien le dedicó su bellísima intervención, sin un papel, en la que al dictado de su corazón empezó bajando los peldaños de "la escalera de mi vida", sorteó los rellanos, se topó con un jardín lleno de pérgolas y arriates.

De abuelo a abuelo. Las referencias a su abuelo Agustín, "el barandal de mi escalera", emocionaron a dos de sus nietos, Cayetano y Alfonso, hijos de María, una de sus dos hijas. El hijo de Sonia no pudo venir por estar trabajando en Francia. En la zona de autoridades, junto a la delegada del Gobierno en Extremadura, Cristina Herrera, o el delegado de Defensa, Ángel Freixinet, estaba José Rodríguez de la Borbolla, ex presidente de la Junta de Andalucía y amigo del pintor. Nunca le falla. Estuvo en Mérida en la antológica que le dedicaron, y también cuando inauguró en la Casa de la Provincia, con lleno hasta la bandera, el mismo día que se inauguraba la exposición de los fondos de la Casa de Alba en el Museo de Bellas Artes.

Gonzalo Martín, presidente de la Casa de Extremadura, cacereño de San Martín de Trevejo, llenó un autobús de paisanos para estar con este sevillano de Badajoz, pacense de Sevilla. José Manuel del Castillo, natural de Santa Marta de los Barros, reconoció en el autobús a su antigua alumna María Valdés. Iban también el trianero Ángel Vela, el matrimonio formado por Ricardo Hurtado e Isabel Simó, ex directora del Archivo de Indias, el oftalmólogo Marín, el profesor Pedro Ignacio Martínez, autor de una tesis sobre Francisco Buiza, el modisto internacional Toni Benítez, el ex concejal y ex alcaide del Alcázar Antonio Rodríguez Galindo, el crítico flamenco Manuel Martín.

En 2001 nombraron a Manuel Godoy, el extremeño que llegó a príncipe sin ser noble, en palabras del alcalde. El viernes hicieron lo propio con un extremeño nacido en una familia muy humilde, donde su abuelo le dijo antes de partir que sólo había dos opciones: estudiar mucho o dormir en la calle. "Abuelo, aquí está el hombre". Terminó con las palabras que le hubiera gustado decirle a su abuelo. El viernes fue el tercer día más importante en la trayectoria artística de Juan Valdés. El primero fue cuando hace 34 años, junto a firmas como las de Goya, Picasso, Dalí o Romero de Torres, participó en la primera exposición pictórica de temática taurina. El segundo, 24 de junio de 1991, onomástica del rey Juan Carlos, cuando toda la Familia Real, incluidas las infantas y el entonces príncipe, hoy rey Felipe VI, acudieron en el Alcázar a la presentación del retrato de los reyes Juan Carlos y Sofía que con la firma de Juan Valdés permaneció en el Pabellón Real de la Cartuja durante la Exposición de 1992.

Tuvo palabras de agradecimiento para Alberto González, amigo y cronista oficial de Badajoz; de recuerdo para Manuel Murillo Lorenzo, que hizo la primera comunión con él y llegó a jefe de la Policía Local de Badajoz. Para sus profesores José María collado y Félix Fernández Torrado. En el refrigerio posterior, Carmen Nuño, a la que le dibujó la portada del disco, cantó un tema de María Jiménez; y Sergio Alcántara le dedicó unas sevillanas.

Una semana antes del comienzo de la Feria de Abril, Juan Valdés cambió el abril de Sevilla, a la que inmortalizó en un cartel de fiestas primaverales, por el abril de Badajoz, ruta de la Plata con medalla de Oro en el podio de la gratitud. Un cartel imaginario donde estarían el edificio de La Giralda, así llamado por el promotor que lo construyó en el centro de Badajoz impresionado por la arquitectura regionalista de la Exposición del 29 y la torre de Feria, nombre de un pueblo próximo a Nogales y Almendral rematado por una impresionante fortificación.

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