La Junta dice que Urbanismo la ignoró en la reforma del Laredo

  • El Ayuntamiento afirma que se adoptarán "medidas disciplinarias" si la empresa Robles no acata la decisión de la Delegación de Cultura de que se mantenga el aspecto tradicional del emblemático bar

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La Gerencia de Urbanismo no sometió el proyecto de reforma del bar Laredo a la consideración de la Comisión Provincial de Patrimonio, según dijo ayer el delegado provincial de Cultura de la Junta, Bernardo Bueno, que también aclaró que era un trámite obligado porque el conocido local se encuentra en el entorno de un Bien de Interés Cultural (BIC) como es el edificio del Ayuntamiento de Sevilla. "El Laredo no se encuentra en un sector delegado al Ayuntamiento y, por tanto, Urbanismo tendría que haber sometido el proyecto a la Comisión de Patrimonio antes de haber concedido la licencia de obras", dijo el delegado de Cultura.

Es más, según Bernardo Bueno, fue la propia Comisión de Patrimonio la que, una vez que se comprobó que se estaba realizando la obra sin su conocimiento, tuvo que pedir al Ayuntamiento la información del proyecto de remodelación que realiza la empresa de hostelería Robles, que ostenta los derechos de explotación del negocio durante los próximos diez años.

Fue entonces cuando la Junta exigió un "reformado" del proyecto que conservase el tradicional aspecto del bar, algo que, como puede contemplar cualquier paseante, Robles ha obviado amparándose en que tienen una licencia de obras firmada por la Gerencia de Urbanismo. Es decir, que tanto para la Junta como para Robles el responsable de la situación creada no es otro que el Ayuntamiento.

Aunque la empresa Robles ha presentado una serie de alegaciones al dictamen de la Comisión de Patrimonio, lo cierto es que ha seguido con las obras hasta finalizarlas. Al parecer, la empresa ha preparado un dossier en el que pretende demostrar que su proyecto rescata el aspecto exterior del bar Laredo. Eso sí, es evidente que ha desatendido la exigencia de la Junta de mantener los antiguos rótulos de bronce para sustituirlos por otros nuevos con la leyenda Robles Laredo.

Por su parte, según la Gerencia de Urbanismo, "una vez que se recibió el dictamen de la Comisión de Patrimonio, se informó a la empresa Robles de que tenía que adecuar el proyecto a lo exigido por Cultura, para lo que tiene de plazo hasta que finalicen las obras. Si no cumple con esta exigencia, habrá que adoptar medidas disciplinarias".

El malestar en Cultura apenas se puede disimular. Un técnico de la Junta estuvo ayer visitando las obras del Laredo (prácticamente finalizadas) para emitir un informe sobre las mismas. Sin embargo nadie se hace ilusiones. "El técnico informará sobre lo obvio", dijo ayer Bueno, consciente de que el nuevo aspecto del local (que nada tiene que ver con el antiguo Laredo) ya está a la vista de todo el mundo. El propio delegado de Cultura realizará hoy una visita para comprobar en primera persona el resultado de la remodelación.

Bernardo Bueno mostró ayer su compromiso de seguir este posible caso de agresión al patrimonio "paso a paso". Sin embargo, dijo que es demasiado pronto para pensar en actuaciones. "El tema lo tendrán que estudiar los técnicos. Si hay que ir a los juzgados, iremos a los juzgados. Eso sí, los expertos pueden concluir que el daño es relativo".

Sea cual sea la conclusión a la que lleguen los técnicos de Cultura, lo cierto es que la empresa Robles ha obviado completamente el dictamen de la Comisión Provincial de Patrimonio. Tanto, que en una reunión celebrada el pasado 23 de abril se acordó "dilucidar las responsabilidades que se hayan producido, dado que la obra se estaba ejecutando sin la autorización de esta Delegación Provincial".

En su dictamen, la comisión obligaba a Robles (al parecer, hasta ahora sin mucho éxito) a realizar un "reformado" del proyecto en el que se "mantenga la organización previa de la planta, garantizándose la recuperación de los rotúlos originales de Bar Laredo". Ninguno de estos dos requerimientos han sido atendidos.

Para hacerse con la concesión del bar Laredo, la empresa Robles ha desembolsado 300.000 euros, de los cuales 90.000 son para el Ayuntamiento (propietario del local) y el resto para su antiguo explotador, Rodrigo Díaz de la Roza.

El bar Laredo ha sido desde su fundación en la década de los años 30, uno de los bares de referencia del casco histórico de Sevilla. Está considerado como todo un clásico de la hostelería.

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