Plaza Nueva. Miguel Ángel Pino Menché

"En las Juventudes Socialistas había afiliados con 40 años"

  • Concejal entre 1979 y 1995, fue durante doce años presidente de la Diputación Provincial. Uno de los siete ponentes del Estatuto, medio siglo de militancia, fue secretario general de las Juventudes Socialistas

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Cumplió 25 años el día del atentado contra Carrero Blanco. Dos años después, Miguel Ángel Pino (Sevilla, 1948), criado en la calle Santas Patronas, fue nombrado secretario general de las Juventudes Socialistas.

-Por esta sección ha pasado gente que ha militado en diferentes partidos...

-Yo sigo donde estaba en 1969.

-¿Cómo se hace del PSOE?

-Fui captado en la Facultad de Derecho y fui a hacer un curso de formación a París con Escuredo.

-Estuvo en el Gobierno de Plácido Fernández-Viagas...

-Tuve la enorme satisfacción y orgullo de trabajar con Plácido, un gran político y una persona justa y comprometida.

-Como concejal estuvo de oyente, que diría Alfonso Guerra...

-Yo iba exclusivamente a los plenos a votar. La única participación la tuve en 1979 en la elaboración del reglamento de la Comisión Permanente. En esa comisión conocí a Mercedes Gamero, que era concejal del PSA y con la que tengo dos hijos.

-Preside la Diputación entre Manuel del Valle y Sánchez Monteseirín. ¿Le faltó ser alcalde?

-En absoluto. Me sentí muy identificado con la Diputación, en convertir un órgano benéfico-asistencial en una institución de solidaridad intermunicipal y de desarrollo económico. Recorrí los entonces 102 municipios al menos un par de veces en cada legislatura.

-¿Cuál le impresionó más?

-No tuve que ir muy lejos. En la segunda salida después de tomar posesión, vi en un barrio de Dos Hermanas las aguas negras discurriendo por las calles. Era 1983.

-En una foto aparece con Enrique Múgica visitando a Merry Gordon en Capitanía meses antes del 23-F...

-Múgica era presidente de la Comisión de Defensa del Congreso y estaba visitando todas las capitanías generales. Fue un encuentro gélido, dentro de unas formas, no tan gélido como cuando fui con Plácido a la comandancia de la Guardia Civil de Almería.

-¿Por qué va a Asturias?

-Cuando terminaba la carrera dudaba entre quedarme como profesor en las cátedras de Derecho Fiscal de García Añoveros o de Derecho del Trabajo de Rodríguez Piñero o incorporarme con Felipe González a la asesoría laboral, que todavía no estaba en Capitán Vigueras. A Felipe lo llamaron para que fuera a Asturias y me pasó el encargo. El partido en Asturias tenía una base sólo de trabajadores, mineros y sector del metal, pero no había profesionales.

-¿La O de Obrero en Asturias?

-Vivía en Gijón, pero también fui a Bilbao. En Vizcaya tenían el mismo problema. Intervine en el conflicto laboral de los astilleros de Sestao donde estaban Nicolás Redondo padre y Lalo López, padre de Patxi López.

-La Diputación que preside es la que impulsa el Maestranza...

-Me costó muchísimo trabajo que se incorporasen la Junta y el Ayuntamiento. Sevilla carecía de un gran teatro y contábamos con un solar que nos permutó el Ministerio de Defensa. Allí se hizo Cita en Sevilla y el Festival de jazz.

-¿Tuvo que renunciar a su juventud para liderar las Juventudes Socialistas?

-Coincidió con una crisis política muy grave, la del entrismo político de los trotskistas, que como no tenían gente suficiente pretendían entrar para dar el salto al partido e imponer su estrategia de clases frente a la estrategia interclasista del PSOE.

-¿Trabajó con la cantera?

-No quería que fuera un partido bis, sino una organización que atendiera los problemas de los jóvenes entre 15 y 25 años. Cuando entré había gente de 35 a 40 años, eso era una barbaridad. Tuvimos un congreso y se decidió que el máximo de edad fuera 25 años.

-¿Sigue siendo motero?

-Ya no tengo moto, pero mantengo el espíritu de motero. Paseo, leo. Vargas Llosa y García Márquez, por este orden, me atraparon cuando leí Conversación en la Catedral y Cien años de soledad.

-Eran muy amigos y acabaron muy mal. ¿A Felipe y Alfonso les pasó algo parecido?

-Es una pregunta para hacérsela a ellos. Yo creo que no.

-¿Sigue en política?

-En tercera o cuarta fila. Con lo de Cataluña me he involucrado más para vencer ese sentimiento de hartazgo de que hagan lo que quieran. París o Roma son dos ciudades que me encantan, pero una es francesa y otra italiana. No quiero ir a Barcelona diciendo que voy a una ciudad extranjera.

-¿Le presionaron Felipe y Alfonso Guerra para que fuera bético?

-Y Pepote. Soy sevillista, pero me gusta más el baloncesto.

-En 1982 ustedes ganaron las elecciones, Italia ganó el Mundial de España y vino el Papa...

-En diciembre de 1982 fui a París con Luis Uruñuela, Rafael Escuredo y Luis Yáñez con el proyecto de Exposición Universal de Sevilla.

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