Lipasam plantea guardar durante el día los cubos de basura en las viviendas

  • La medida, que será voluntaria para los vecinos del centro histórico, pretende eliminar hasta el 75% de los contenedores tradicionales en un plazo de dos años

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La intención del Ayuntamiento de Sevilla de eliminar los contenedores de basura del centro histórico de la ciudad y sustituirlos por cubos de uso individual ha conseguido un primer logro con el que contrarrestar el anterior intento frustrado en el barrio del Arenal, donde los vecinos llegaron a cortar el tráfico de la calle Adriano para exigir la eliminación de una medida que les obligaba a tener el cubo de la basura en el interior de sus bloques de viviendas. El sistema ya ha sido adoptado con un éxito total en el entorno de la plaza de la Alfalfa y el gerente de Lipasam, Rafael Pineda, ya tiene un plan para extenderlo a todo el centro de la ciudad en los próximos dos años, aunque con toda la flexibilidad que no se tuvo en el caso del Arenal y que obligó a rectificar.

El plan consistirá, básicamente, en la sustitución de los actuales grupos de contenedores y, en su lugar, el reparto a comercios y vecinos de cubos más pequeños para uso individual, de manera que los tengan dentro de sus bloques de viviendas -o viviendas unifamiliares en algunos casos-, bares o restaurantes hasta la tarde noche, en la que deberán ser sacados a la calle a partir de las ocho de la tarde para que Lipasam proceda a la recogida de la basura, y devueltos al interior del inmueble a la mañana siguiente. En el caso de los comercios o establecimientos hosteleros que generen más residuos, la empresa pública de limpieza plantea efectuar además dos turnos de recogida: el habitual de la noche y otro por la tarde entre las 16.30 y las 17.00 en un punto concertado entre el establecimiento y Lipasam y con el compromiso de que el contenedor debe volver al interior del comercio a las 17.00 y no puede ser sacado a la calle de nuevo hasta las 23.00 horas.

El objetivo fundamental de la medida es evitar el impacto visual que representan estos contenedores, además de los problemas de higiene que suponen también en zonas especialmente saturadas o incluso peatonales, como es el caso de la Alfalfa, donde ya funciona el nuevo sistema. Por ello, Lipasam busca retirar del centro histórico de la ciudad alrededor del 75 por ciento de las "ubicaciones", que están compuestas por varios contenedores de residuos orgánicos -entre uno y tres- y uno de envases.

El gerente de Lipasam insistió en que la aceptación de esta medida por parte de los vecinos es "totalmente voluntaria, por lo que si alguien no quiere guardar el cubo en su edificio, podrá seguir utilizando los contenedores tradicionales que se mantengan en la zona". No obstante, esos contenedores serán muchos menos y en la elección de su ubicación no se tendrá en cuenta a los vecinos que deben utilizarlos: "tendremos en cuenta otros criterios, como la accesibilidad del camión de recogida, las molestias que genere al paso y, al final, se considerará que esté más o menos equidistante de estos vecinos que no se acojan a la medida", aclaró Pineda. También está el caso contrario, en el que los vecinos o comerciantes podrán pedir más de un cubo si lo estiman necesario, "o incluso varias comunidades pequeñas que se pongan de acuerdo entre ellas para tener uno solo. La flexibilidad será absoluta y una especie de barra libre, donde cada vecino podrá elegir lo que más le convenga".

El proyecto contempla la división del casco histórico en 36 sectores en los que se irá implantando el sistema de manera paulatina. En cada uno de estos sectores se aplicará un modelo que durará en torno a un mes "y que incluye el contacto con los representantes vecinales y de comerciantes, la exposición del proyecto, la visita puerta a puerta a todos los domicilios, la entrega de cubos y la retirada de contenedores", mantuvieron ayer desde la empresa. Es decir, todo lo contrario de lo que se hizo en el Arenal, donde la actuación se impuso como una obligación e incluso supuso multas para algunos vecinos que se negaron a aceptar la iniciativa. Ahora, por el contrario, "no tenemos previsto que se sancionen los incumplimientos, sobre todo porque es algo voluntario", aseguró Rafael Pineda. Como cada cubo llevará una pegatina con la dirección de su propietario, en el momento en que se detecte que no se cumple con el acuerdo "se llamará al vecino por teléfono para explicarle lo que está haciendo mal y pedirle que lo corrija. Sólo en el caso de que detectemos que existe intención de incumplir la norma, nos plantearíamos la sanción".

Rafael Pineda rechazó que la iniciativa pueda ser criticada por "antihigiénica" y consideró que "es mucho más higiénico que el actual, porque el vecino es responsable de su propia basura y podemos eliminar los contenedores de la calle". En este sentido, recordó que el contenedor se debe sacar a la calle a partir de las ocho de la tarde, la misma hora a la que se permite tirar la basura, según la ordenanza, "por lo que el contenedor debe estar vacío durante el resto del día y el vecino no tendrá la basura en su bloque".

Los cubos individuales ya funcionan en el entorno de la plaza de la Alfalfa, "donde ha tenido una gran aceptación por parte de vecinos y comerciantes". En este caso también se ha realizado una campaña puerta a puerta entre vecinos y comerciantes y el resultado ha sido el reparto de 75 cubos de uso individual que, a su vez, ha supuesto la retirada de 19 ubicaciones -38 contenedores de residuos orgánicos y 19 de envases- y el mantenimiento de otros 10 en las calles Jesús de las Tres Caídas, Cuesta del Rosario, Plaza Cristo de Burgos, Alfalfa y José Luis Luque.

Rafael Pineda explicó que "elegimos la Alfalfa porque nos pareció una zona perfecta para comenzar el proyecto, dado que la peatonalización ha provocado que los contenedores se convirtieran en un estorbo". Además, los contenedores que se han mantenido serán embellecidos con las estructuras que se han colocado en otros puntos de la ciudad.

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